Entrevista: Coronavirus y violencia de género

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Mertxe Esparza, trabajadora social del Servicio Municipal de Atención a las Mujeres (SMAM), nos cuenta la situación por la que están y han pasando las mujeres durante la crisis del coronavirus.

La función que tiene el SMAM es la atención integral a las mujeres. Sobre todo medidas especiales de protección o apoyo, bien sea social, jurídico o psicológico. De igual manera, también tratan problemáticas de desigualdad o desequilibrio por razón de género.

Entrevista a Mertxe Esparza, trabajadora social del Servicio Municipal de Atención a las Mujeres

«El confinamiento ha agravado la situación de muchas mujeres que sufren violencia de genero. En abril, las llamadas al 016 aumentaron en un %60 y las consultas mediante correo un %270»

Durante los dos meses que ha durado el confinamiento, Mertxe, ha seguido trabajando para poder ayudar y proteger a las mujeres. En la pandemia, el apoyo se ha centrado en las mujeres que sufren violencia de género o están en peligro de sufrirla. Por lo tanto, han intentado facilitarles información, orientación, acceso a recursos sociales y también acceso a los recursos específicos para mujeres que sufren violencia de género.

¿Cómo ha cambiado vuestra organización durante el confinamiento del COVID-19?

Después de pensarlo mucho con nuestra responsable técnica y la dirección del área, decidimos que dos personas realizaran teletrabajo y otras tres estuvieran en el centro. Pero todas las atenciones son telefónicas. Hacemos las reuniones de equipo los miércoles, por vía telefónica. Estamos satisfechos con los resultados que hemos obtenido con la reorganización. Hemos hecho un trabajo muy efectivo. Sí que es cierto que se pueden perder matices. Aspectos que en las entrevistas personales son perceptibles, se nos pueden escapar cuando las hacemos por teléfono. Pero no hay que olvidar que nuestra herramienta de trabajo es la palabra y vía telefónica podemos seguir utilizando nuestro instrumento principal.

¿Qué perfiles profesionales trabajáis? ¿Cómo se distribuye el trabajo?

Nuestro equipo está formado por dos trabajadoras sociales, un letrado, una psicóloga y una administrativa. A nuestro servicio se puede acceder de forma presencial, o por teléfono. En principio la primera atención la hacemos las trabajadoras sociales. En esa primera toma de contacto vemos si la mujer que atendemos necesita otro tipo de ayuda psicológica o jurídica, para derivarla a la psicóloga o al abogado.

En prensa se han dado muchos datos sobre la violencia de género durante la pandemia. Al respecto, ¿habéis atendido más o menos casos de maltrato? ¿Qué alteraciones habéis podido detectar?

Las denuncias no han aumentado. Nos coordinamos con los cuatro cuerpos policiales; Policía Foral, Policía Nacional, Policía Municipal y Guardia Civil. Semanalmente recibimos los datos de las denuncias y no han aumentado respecto a la situación que teníamos antes del confinamiento. Lo que sí han aumentado notablemente han sido las llamadas al 016. Es un teléfono coordinado con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Está dirigido a la violencia de género, al que puedan llamar tanto las víctimas, como familiares y amigos que conozcan la situación. Además no deja rastro de factura ni de marcación en el móvil. Del 14 al 29 de marzo el 016 recibió un 12% más de llamadas respecto al mismo periodo del año anterior. Durante todo el mes de abril ocurrió lo mismo, aumentaron un 60%.

Desde el 016, también se habilitaron consultas a través del correo electrónico. Del 14 al 29 de marzo, estas consultas online aumentaron un %270 y en abril, también aumentaron un %586. Reflexionando sobre estos datos: las denuncias no han aumentado, pero sí las llamadas al 016 y las consultas por correo electrónico. Creo que el confinamiento ha agravado las circunstancias de estas mujeres y ha aumentado la violencia psicológica. Las mujeres se encuentran en una situación muy difícil para pedir ayuda, porque están controladas en casa. A veces tenemos que contactar con las mujeres en horarios fuera de nuestra jornada laboral, porque su pareja está con ellas y no pueden hablar. De ahí el gran aumento de las consultas por correo electrónico, es más discreto para ellas.

¿Crees que el confinamiento ha podido agravar la delicada situación de varias familias? ¿Por qué, a qué se debe?

Sin duda. Creo que se debe al aislamiento que sufren estas mujeres. Han perdido la posibilidad de contactar con sus redes de apoyo y el control por parte de su agresor está garantizado. Además, creo que la situación se agravará más al acabar el confinamiento. Porque a veces la forma que tiene la mujer de salir de la violencia, es la separación. En estos momentos separarse es algo imposible, pero cuando acabe el confinamiento seguramente nos encontremos con más demandas de separación. Lo cual agravará el riesgo de violencia.

¿Qué destacarías de esta situación que nos ha tocado vivir?

Lo que destacaría es el desconcierto que hemos vivido. La incertidumbre. El miedo a contagiarte, a no saber qué se puede hacer en estos momentos tan delicados.

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