Autismo en niños: qué es y cuáles son sus síntomas

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Como padres, queremos siempre lo mejor para nuestros hijos. De ahí que tengamos miedo a que algo malo les ocurra o nos cueste aceptar o creer que tienen un problema. El tema que vamos a tratar hoy, el autismo en niños, genera siempre mucha controversia e inquietudes. De ahí que os vamos a contar qué es el autismo y los signos, señales y los síntomas del autismo en niños.

Detectar temprano el autismo es esencial, y hacerlo a la edad de dieciocho meses hace una gran diferencia. El tratamiento puede reducir los efectos del trastorno y ayudar a vuestro hijo a aprender, crecer y prosperar.

¿Qué es el autismo?

El autismo es un espectro de trastornos estrechamente relacionados con un núcleo compartido de síntomas. El trastorno del espectro autista aparece en la infancia y la niñez temprana, causando retrasos en muchas áreas básicas del desarrollo, como aprender a hablar, jugar e interactuar con otros.

 

Signos y síntomas del autismo en niños

Los signos y síntomas del autismo en los niños varían ampliamente, al igual que sus efectos. Algunos niños con autismo solo tienen discapacidades leves, mientras que otros tienen más obstáculos que superar. Sin embargo, todos los niños en el espectro autista tienen problemas, al menos en cierta medida, en las siguientes tres áreas:

  • Comunicación verbal y no verbal.
  • Relacionarse con otros niños y con el mundo que los rodea.
  • Pensar y comportarse con flexibilidad.

Hay diferentes opiniones entre los médicos, los padres y los expertos sobre qué causa el autismo y la mejor manera de tratarlo. En lo que sí están de acuerdo, sin embargo, es que la intervención temprana e intensiva ayuda. Para aquellos niños en riesgo y los niños que muestran signos tempranos, puede marcar la diferencia y minimizar los síntomas.

 

Autismo en bebés y niños pequeños

Si se toman medidas contra el autismo en la infancia, su tratamiento puede aprovechar al máximo la notable plasticidad del cerebro joven. Aunque el autismo es difícil de diagnosticar antes de los 24 meses, los síntomas a menudo aparecen entre los 12 y los 18 meses. Si los signos se detectan a los 18 meses de edad, el tratamiento intensivo puede ayudar a reconfigurar el cerebro y revertir los síntomas.

Los primeros signos de autismo son la ausencia de comportamientos normales, no la presencia de comportamientos anormales, por lo que pueden ser difíciles de detectar. En algunos casos, los síntomas más tempranos del autismo son incluso malinterpretados como signos de un «bebé bueno». Este hecho se debe a que el bebé puede parecer tranquilo, independiente y poco exigente. Sin embargo, si se sabe buscar podemos detectar antes las señales de advertencia.

 

 

Signos tempranos del autismo en bebés

Cuando vuestro bebé o niño pequeño no:

  • Hagan contacto visual, como mirarte cuando se alimenta o sonreír cuando se le sonríe.
  • Responder a su nombre o al sonido de una voz familiar.
  • Seguir los objetos visualmente o seguir tus gestos cuando señale las cosas.
  • Apunta o usa otros gestos para comunicarse.
  • Hace ruidos para llamar tu atención.
  • Inicia o responde a un abrazo para que lo recojas.
  • Imita tus movimientos y expresiones faciales.
  • Juega con otras personas o comparte interés y alegría.

 

A medida que los niños crecen, es más fácil encontrar signos y síntomas de autismo de advertencia. Por lo general, no obstante, giran en torno a discapacidades sociales, dificultades del habla y del lenguaje, dificultades de comunicación no verbal y comportamiento inflexible.

 

Señales de dificultades sociales

  • No muestran interés en otras personas o de lo que sucede a su alrededor.
  • No saben cómo conectar con otros niños, jugar o hacer amigos.
  • Prefieren no ser tocado, sostenidos o acurrucados.
  • No juegan juegos de «simulación», participan en juegos de grupo, imitan a otros o usan juguetes de maneras creativas.
  • Tienen problemas para entender los sentimientos o hablar sobre ellos.
  • Parece que no escuchan cuando otros les hablan.
  • No comparten intereses o logros con otros (dibujos, juguetes…).

La interacción social básica puede ser difícil para los niños con trastorno del espectro autista. Muchos niños con autismo parecen preferir vivir en su propio mundo, distantes y separados de los demás.

 

Signos de dificultad en el habla y lenguaje

  • Hablan en un tono de voz anormal o con un ritmo o tono extraño (termina cada oración, por ejemplo, como si hiciera una pregunta).
  • Repiten las mismas palabras o frases una y otra vez, a menudo sin intención comunicativa.
  • Responden a una pregunta repitiéndola en lugar de responderla.
  • Utilizan el lenguaje incorrectamente (errores gramaticales, palabras equivocadas) o hablan de sí mismos en tercera persona.
  • Tienen dificultad para comunicar necesidades o deseos.
  • No entienden instrucciones simples, declaraciones o preguntas.
  • Entienden todo lo que les decimos de manera literal, perdiendo los matices de humor, ironía y sarcasmo.

Los niños con trastorno del espectro autista tienen dificultades con el habla y el lenguaje. A menudo, empiezan a hablar tarde.

 

Señales de dificultades de comunicación no verbal

  • Evitan el contacto visual.
  • Usan expresiones faciales que no coinciden con lo que están diciendo.
  • No se dan cuenta de las expresiones faciales, el tono de voz y los gestos de otras personas.
  • Hacen muy pocos gestos, como puede ser señalar con el dedo. Esto hace que parezcan fríos y actúen como un robot.
  • Reaccionan inusualmente a las vistas, olores, texturas y sonidos. Pueden ser especialmente sensible a ruidos fuertes.
  • Posturas anormales, torpeza o formas excéntricas de moverse como, por ejemplo, caminar exclusivamente de puntillas.

 

Los niños con trastorno de autismo tienen problemas para captar señales no verbales sutiles y utilizar el lenguaje corporal. Esto hace que el «dar y recibir» de la interacción social sea muy difícil.

 

Señales de inflexibilidad

  • Siguen una rutina rígida. Por poner un ejemplo, insisten en tomar una ruta específica a la escuela.
  • Tienen dificultades para adaptarse a cualquier cambio en el horario o el entorno.
  • Usan accesorios inusuales para juguetes u objetos extraños, como llaves o interruptores de luz. También puede suceder que alinean u organizan las cosas de manera obsesiva.
  • Se preocupan por un tema de interés limitado, que a menudo involucra números o símbolos (por ejemplo, memorizar y recitar datos sobre mapas, horarios de trenes o estadísticas deportivas).
  • Pasan mucho tiempo mirando objetos en movimiento, como un ventilador de techo, o enfocándose en una parte específica de un objeto.
  • Repiten las mismas acciones o movimientos una y otra vez.
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