Volver a verse, volver a abrazarse

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Volver a ver a un ser querido después de mucho tiempo, volver a abrazarlo, besarle y poder tener una conversación cara a cara. Una de las sensaciones más emocionantes que regala la vida. Esto mismo es lo que están viviendo los residentes y familiares de la Residencia de Ancianos San José en Valtierra (Navarra).

Situado en el centro del pueblo y con 75 residentes en sus filas, esta residencia cuenta con 27 años de trayectoria en el cuidado y atención a las personas mayores.

Tras casi tres meses de confinamiento, los residentes han podido volver a recibir las visitas de sus seres queridos. «Tenía muchas ganas de ver a mi hija, me ha dado recuerdos de toda la familia. Echo mucho de menos a mi familia, sobre todo a mi mujer. Tengo muchas ganas de verla, son muchos años de matrimonio juntos y ahora tres meses sin verla se hace muy duro», afirma Vicente, de 86 años.

La constante incertidumbre y las malas noticias desde los medios de comunicación en referencia a las residencias de ancianos, no han sido buenas compañeras de viaje en esta odisea que comenzó en marzo y está viendo la luz tres meses después.

«Ha sido muy emocionante volver a ver a mi padre. Él estaba muy conmovido. Hace tres meses que no nos veíamos. Ahora espero que esté más tranquilo y que esta visita le haya servido para coger fuerzas. Han tenido que ser tres meses muy duros para él, por eso en la siguiente visita espero poder traer a mi madre para que se puedan volver a ver. Se nos han juntado varias circunstancias. A mi padre lo operaron de la cadera, por eso tuvo que venir a la residencia, y cuando ingresó comenzó el confinamiento. Lo estamos tratando de superar entre todos, lo importante es que todos los residentes estén bien. La labor de los trabajadores de la residencia ha sido impecable, siempre nos han atendido vía telefónica, nos han mantenido informados y eso es de agradecer», reconoce Nerea, hija de Vicente.

 

El equipo

El centro cuenta con un grupo de profesionales compuesto por más de 30 personas, entre las que destacan los cuidadores, enfermeras, fisioterapeutas, limpiadoras, gente de mantenimiento y el director. En definitiva, un conjunto humano, experto, consolidado y vocacional. Los distintos profesionales trabajan y se coordinan a través de grupos especializados atendiendo, de manera integral e individualizada, a todas y cada una de las personas que residen en el centro.

La residencia de Ancianos San José puede presumir de no haber sufrido ningún contagio por Covid-19. La labor de sus trabajadores, su involucración y buen hacer, han sido clave para que todos sus residentes hayan pasado la parte gruesa de la pandemia sin ninguna contingencia.

«Hemos vivido esta situación con mucho miedo pero, también con mucha ilusión por la responsabilidad que teníamos. Teníamos que sustituir la falta de la familia y ofrecerles cariño. Hemos pasado muchas horas dentro de la residencia juntos, apoyándonos y queriéndonos. Ha habido momentos complicados, situaciones en las que cualquier residente tenía unas décimas de fiebre, y nos esperábamos lo peor. Ese nerviosismo y miedo nos ha acompañado día a día, pero afortunadamente todo ha salido bien», apunta Eduardo Mateo, director de la residencia.

La aportación de todas las partes involucradas ha sido clave para que esta complicada situación llegase a buen puerto. «Personalmente, tengo que agradecer la confianza de los familiares, nos han apoyado muchísimo desde fuera. Lo que más destacaría es el comportamiento de los residentes, ha sido ejemplar. Llevan tres meses sin salir, sin tocar la calle, sin poder pasear por el pueblo, me siento muy orgulloso de ellos, su actitud ha sido increíble», destaca Mateo, máximo responsable de la Residencia de Ancianos San José.

 

Nuestros mayores

Sin poder salir a dar un paseo, ni tomar un café. Como podéis ver, los mayores han demostrado su capacidad de sobreponerse a las adversidades. «Estamos muy bien, mejor imposible. Nos dan muy bien de comer. No hemos podido salir, pero no pasa nada, estamos bien que es lo importante. Parece que poco a poco podemos hacer más cosas, estamos estupendamente. Ha sido duro, pero lo hemos cogido de buena manera, se nos ha hecho un poco duro, pero no ha sido como para desesperarse», reconoce Socorro Barrado, de 89 años.

Agradecidos y con ganas de volver a recuperar sus pequeñas rutinas, los residentes de la Residencia de Ancianos San José en Valtierra miran con optimismo los días venideros. «Estamos muy contentos en esta residencia, nos tratan muy bien, están siempre pendiente nuestra, comemos muy bien, nosotros no nos hemos tenido que preocupar por nada, más que por darles un poco de guerra a los trabajadores con nuestras cosas. También es verdad que tenemos ganas de salir a la calle, dar un paseo, tomar un café y hacer alguna compra», afirma José Rodrigo, de 93 años.