Qué es y cómo prevenir el síndrome del cuidador

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Como cuidador de un ser querido mayor o enfermo, tus días son largos y están llenos de responsabilidades. Cuidarte está al final de la lista, y permanece allí hasta el día siguiente. Así una y otra vez. Los síntomas que más padece el cuidador es el sentirse agotado y sin energías. El estrés y la falta de tiempo es el causante del agotamiento del cuidador o del síndrome del cuidador quemado, situación que debes prestar mucha atención porque es perjudicial para tu salud. Piensa que el cuidado es una rueda, y si el cuidador pierde la capacidad para cuidar porque no se encuentra bien física y/o mentalmente, no podrá cuidar del ser querido.

¿Qué es el síndrome del cuidador?

El Síndrome del Cuidador es un trastorno que se presenta en cuidadores no profesionales. Por regla general, estas son personas que desempeñan el rol de cuidador de una persona dependiente. Hasta un 70 por ciento de los cuidadores de personas dependientes han asegurado tener algún tipo de sobrecarga y un 30 por ciento destaca una gran sobrecarga.

Se estima que alrededor de un 40% de los cuidadores de personas no reciben ayuda de ninguna otra persona, ni siquiera de familiares cercanos. En muchas ocasiones el cuidador principal suele rechazar el apoyo exterior, unas veces por sentimientos de culpa, otras por una supuesta obligación moral.

Los síntomas principales del cuidador quemado o burn-out son agotamiento psíquico con un profundo desgaste emocional y físico. La persona cuidadora afronta una situación para la que no está preparada, absorbiéndole tiempo y energía. El síndrome del cuidador es producido por el estrés de un cuidado continuado a la persona dependiente en una lucha diaria contra la enfermedad.

Como cuidador, la falta de respuesta a los tratamientos y el avance de la enfermedad te va a afectar mucho. Es un sentimiento que vas a compartir con tu familia y seres queridos, ya que ellos van a sentir tu dolor como propio. Por este motivo, en el día de hoy te queremos hablar sobre qué es el síndrome del cuidador y cómo prevenirlo.

Son diferentes las emociones y sentimientos que vas a ir experimentando. El miedo es una emoción con la que probablemente ya estés familiarizado, la rabia de sentir que la vida es injusta.

Enfadarte por ello es normal, y pueden ir apareciendo la negación, la culpa, la tristeza y la depresión. Debido a estos síntomas, es importante aprender a manejar las emociones y sentimientos del cuidador. Reconocer tus sentimientos en el cuidado de personas, especialmente los negativos, es algo muy bueno para ti. Cuanto más honesto seas contigo mismo y con los demás, más probabilidades tendrás de darte cuenta de que tus emociones son normales.

Cuidador, ¡tus sentimientos también cuentan!

Principales síntomas del síndrome del cuidador

A lo largo del tiempo, el cuidador experimenta muchas sensaciones, subidas y bajadas. Por esta razón, hay que saber escuchar a tu propia mente y cuerpo y no dejarse arrastrar por la corriente.

¿Cómo estás ahora mismo? ¿Alguna de estas palabras describe lo que sientes?

  • Emocional y/o físicamente agotado, abrumado, en el punto de ruptura o, ¿te sientes muy quemado?
  • ¿Nervioso, ansioso, deprimido o estresado?
  • ¿Impaciente? ¿Frustrado?
  • ¿Culpable por no hacer lo suficiente por tu familiar, por tu propia familia o por resentirte por tu rol de cuidador?
  •  ¿Solitario?
  •  ¿Con muy poco tiempo?
  • ¿Te molesta que estés cuidando a alguien con quien no has conectado nunca, con quien nunca te has llevado bien o que no fue amable contigo?
  • ¿Agobiado por la pena por tus pérdidas y por las debilidades?
  • ¿Alguna vez has deseado que se acabe para poder recuperar tu vida «normal»?

Para evaluar el síndrome de carga del cuidador también existe una prueba psicométrica, la escala de Zarit, que te permitirá conocer tu estado a través de 22 preguntas. Si el resultado del test se sitúa entre 55 y 56 significa que la sobrecarga a la que te enfrentas como cuidador es intensa.

Presta atención a tus sentimientos. ¡No los minimices! Es posible que no puedas cambiar la situación, pero incluso los ajustes menores pueden mantenerte sano y con un mejor estado de salud mental.

 

Síntomas de alerta del síndrome del cuidador

Si has notado los sentimientos y sensaciones descritas más arriba, es que estás familiarizado con los síntomas de alerta del síndrome del cuidador.

Hay un dato alarmante dentro de los cuidadores: el 46% sufre algún tipo de depresión, que es uno de los signos de agotamiento del cuidador. ¿Qué otros síntomas puedes tener como cuidador? De manera resumida, estas serían las señales de alerta más características del síndrome del cuidador:

  • Aislarte de tu entorno social.
  • Estado de ansiedad y depresión.
  • Problemas para dormir debido a un trastorno en el sueño.
  • Estás constantemente agotado aunque duermas por la noche.
  • Tienes mucha menos energía de la que tenías.
  • Estás constantemente enfermo y cansado.
  • Desinterés por tus aficiones y nuevas experiencias.
  • Empezar a consumir fármacos para la depresión o para poder dormir.
  • Estado de cansancio habitual y que persiste en el tiempo.
  • Sentirte enfadado e irritable por cualquier motivo.
  • Acabas descuidando tus propias necesidades porque estás demasiado ocupado o acaban dejándote de importar.
  • El cuidado es una fuente de ansiedad y te acaba por dar poca satisfacción.
  • Eres cada vez más impaciente e irritable con la persona que cuidas.
  • Te sientes impotente y sin esperanza.

 

Cómo prevenir el síndrome del cuidador

Trata de averiguar qué es lo que te hace sentir como lo estás haciendo y piensa si hay formas de reducir la sensación. Decide lo que necesitas y lo que es realista de hacer. Si estás sobresaturado, por ejemplo, puedes delegar o subcontratar responsabilidades y tareas. Para ello, la mejor manera sería organizar a tus amigos y familiares para ayudarte con las tareas y los recados. También tienes a tu disposición grupos de apoyo en línea, por teléfono o en persona, para que te expreses, compartas ideas o te escuchen.

Además de lo descrito anteriormente, a continuación te dejamos una serie de recomendaciones para prevenir el síndrome del cuidador:

  • Mantener una actitud positiva.
  • Saca tiempo para ti para cuidarte y poder despejar la cabeza.
  • Aprende a relajarte, ya sea a través del yoga, mindfulness, deporte o alguna afición.
  • No descuides tu dieta.
  • Haz ejercicio y lleva una vida saludable.
  • Conocer la enfermedad y su evolución para saber de antemano cuál va a ser tu rol como cuidador.

 

Cómo recuperar la energía del cuidador después de la fatiga de cuidar

Hay formas de abordar estos sentimientos y recuperar tu energía con estrategias simples y de sentido común. Puede parecer imposible realizar algunas de las sugerencias que te vamos a dar a continuación, pero realmente no tienes otra opción. Ten en cuenta que ignorar el agotamiento es arriesgar tu capacidad de cuidar a tu ser querido.

 

1. Consulta a un médico

Pide una cita con el médico de atención primaria. Puede haber causas que se escondan detrás de tu fatiga y malestar, como presión arterial o azúcar en la sangre alta o baja. En este caso tu médico podrá ayudarte a volver a la normalidad y recuperar tu salud.

2. Hacer un poco de ejercicio todos los días

Que hagas algo de ejercicio no implica que tengas que ir al gimnasio. Puedes caminar o salir a correr con moderación por la calle o el parque. Si te da pereza o no te gusta, puede que prefieras poner tu música favorita y bailar dentro de casa. También puedes cambiar algunos hábitos, como usar las escaleras en vez del ascensor, saltarte un par de paradas de metro o autobús e ir andando… Moverte aumentará la cantidad de oxígeno en tu corazón, pulmones y cerebro, lo que te ayudará a sentirte mejor de inmediato.

3. Aprende a relajarte

Se debería aprender a relajarse en el propio colegio, porque es una situación que nos ayudaría enormemente en nuestra edad adulta. Se puede conseguir de diversas manera, y no significa que tengas que ir a un retiro en la cima de la montaña. A algunas personas les funciona la meditación, a otras personas el yoga, hacer un deporte con el que despejar la mente… al final, lo que debes hacer es encontrar un lugar tranquilo todos los días durante 5 o 10 minutos  en el que respirar profundamente y tomarte tu tiempo para reflexionar tranquilamente.

Si careces de tiempo, una opción sería aprovechar cuando tu ser querido tome una siesta o duerma. Podrías sentarte en una silla y practicar la respiración profunda para relajarte. Este simple hecho relajará tus músculos, tu mente y mejorará tus niveles de energía.

4. Comer bien para tener más energía

Es obvio que comer bien implica tener más energía, por lo que alimenta tu cuerpo con alimentos saludables y variados. Las frutas frescas, las verduras, legumbres, proteínas magras y grasas saludables como las nueces y el aceite de oliva te brindarán una energía constante y te ayudarán a realizar todas las tareas del día a día.

5. Duerme bien por la noche

Si le restamos a nuestro cuerpo horas de sueño para realizar tareas que no hemos podido hacer durante el día, hace que vayamos acumulando una fatiga que acabará por llevarnos al agotamiento y estrés. Necesitas 8 horas de sueño cada noche, y recuerda que cuando duermes menos de las horas recomendadas, tu estado de ánimo, energía, productividad y capacidad para manejar el estrés aumentarán.

No descuides tu salud ni estado de ánimo si estás ejerciendo de cuidador. Si de verdad quieres a tu ser querido, empieza por cuidar de ti, ya que hará que puedas cuidar mejor y la relación sea muchísimo mejor. Y en tu caso, ¿qué es lo que has hecho para poder mantener la energía? ¿Te has sentido alguna vez débil y deprimido? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios, estaremos encantados de escucharte.

 

Dedícate tiempo a ti mismo para evitar el síndrome del cuidador

¿Sabias que el cuidador, para poder atender a otras personas, necesita ser cuidado para poder tener una buena calidad de vida? Te recomendamos leer  los 20 consejos para quienes cuidan a personas dependientes.

¿Hay alguna manera de tener más tiempo para ti mismo o al menos un descanso del cuidado? El estrés y el síndrome del cuidador puede dañar tu sistema inmunológico, así que presta atención a tu cuerpo y a tus emociones. Ganar distancia, incluso por un corto tiempo, puede hacer que tu mente se refresque. Lee un libro, toma un café con un amigo, vete al gimnasio, ponte a ver películas que te inspiren como cuidador. Del mismo modo, cualquier cosa que sea relajante, divertida o te dé sentido ayudará a alinearte.

 

Quién puede ayudarte para evitar el síndrome del cuidador

¿Puede otro miembro de la familia o un profesional hacerse cargo durante unas horas o un fin de semana? ¿Tendría sentido el cuidado de relevo, ya sea en el hogar de un miembro de su familia? ¿Has explorado los centros para adultos donde tu familiar puede pasar varias horas socializando en un entorno estructurado? Muchos centros para personas mayores tienen programas.

¿Conoces Familiados? Encontrarás enfermeras a domiciliocuidadoras a domicilio por horas que te darán un respiro y la tranquilidad de que son profesionales del cuidado. ¿Sabías que se puede contratar desde una plataforma con la que estarás cubierto al 100%? ¿Sabías que te ayudará en las horas puntuales que tú necesites?

¿Qué recursos hay en tu ciudad o población? Cuanta más información tengas sobre este tema y te informes, mejor para ti y tu familiar. Ser cuidador no es una tarea fácil y conlleva ciertas responsabilidades que, a veces, hacen que el cuidador pierda el rumbo y ejerza ese rol sin tomarse un respiro. Puedes leer también este artículo en el que te hablamos de cómo el respiro familiar es muy necesario para los cuidadores.

Es normal que sientas todas estas emociones que hemos ido hablando en el artículo. No obstante, tú te conoces mejor que nadie y debes buscar ayuda por medio de un especialista para evitarte un mayor sufrimiento. En las asociaciones especializadas en diferentes enfermedades, tendrás a tu disposición un servicio de atención psicológico gratuito en el que podrán valorar tu estado y ver de qué modo pueden ayudarte.

Y tú, ¿has estado en un momento parecido? ¿Cómo lo has llevado? ¿Qué consejos darías a las personas que están pasando por el mismo proceso del cuidado de personas?

Este artículo pone al día una entrada previa de este blog, actualizándola y mejorándola. El artículo original fue publicado el 10 de octubre de 2018 a las 11:24 horas.

15 comentarios
    • familiados
      RESPONDER

      Los sentimientos que estás teniendo son típicos de los cuidadores que se enfrentan a la reubicación de sus padres. La decisión de mover a tu madre a una residencia sabemos que no fue fácil. Te enfrentaste a una decisión de cuidado que seguro que desafió tu ideal de la relación madre-hija. Recuerda que estás haciendo lo mejor que puedes por ella, con los recursos que ahora mismo tienes y puedes. El traslado a una residencia no tiene por qué significar que tú estás renunciando a tu papel de cuidadora por completo y tampoco significa que tú y los demás familiares os vayáis a desatender de ella. Ahora, es cuando más cercanía debe de haber entre vosotras.

      Recuerda también que, al llevarla a una residencia, ella va a estar bien atendida y cuidada gracias al trabajo de los profesionales que la atienden.

      Tus llamadas y visitas regulares seguramente reforzarán la idea de tu madre de que es querida por ti. Espero que esto que te hemos dicho te ayude un poco con esos sentimientos que sientes. Y recuerda que siempre puedes pedir ayuda para controlar los sentimientos.

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