Primeros síntomas del Parkinson

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Saber identificar los primeros síntomas del Parkinson es crucial para su diagnóstico y posterior tratamiento. A pesar de que estos síntomas no sean los mismos en todas las personas, sí que son muy característicos.

Lamentablemente, los síntomas no son siempre fáciles de identificar, ya que estos síntomas a veces son muy leves y la enfermedad avanza sin darnos realmente cuenta. Por consiguiente, hasta que el Parkinson no ha avanzado lo suficiente, es difícil reconocer.

Signos de alerta y primeros síntomas del Parkinson

Por norma general, las personas con Parkinson empiezan a mostrar los signos en un lado del cuerpo. Al avanzar la enfermedad, es inevitable que ese lado del cuerpo empeore. Y, al mismo tiempo, es muy común que los síntomas también se dupliquen en el otro lado del cuerpo. Por consiguiente, al final el Parkinson suele acabar afectando a ambos lados del cuerpo.

A continuación te detallamos cuáles son los signos y síntomas más comunes de la enfermedad de Parkinson:

 

Temblores

Los temblores son los signos más característicos del Parkinson en sus comienzos. Como hemos comentado anteriormente, por norma general esa sacudida o temblor comienza en una extremidad. Y más concretamente en los dedos o a lo largo de la mano.

Hay un movimiento, que se conoce como temblor de rodamiento de la píldora, que es muy común. Consiste en frotar los dedos pulgar e índice uno contra el otro repetidamente, hacia adelante y hacia atrás. La consecuencia es que la mano puede temblar estando en reposo sin que la persona con Parkinson pueda controlar ese espasmos o movimiento.

 

Movimiento lento (bradicinesia)

La bradicinesia o movimiento lento en la enfermedad de Parkinson, es cuando las tareas simples que realiza una persona se convierten en difíciles. Como consecuencia, estas tareas llevan más tiempo porque la enfermedad retarda el movimiento. Estos serían los ejemplos de dificultad y movimiento lento más comunes:

  • Vestirse.
  • Arrastrar los pies cuando se camina.
  • Pasos cortos al andar.
  • Complicaciones para levantarse de la cama o de la silla.
  • Falta de destreza en acciones como atar botones o los cordones del calzado.

 

Rigidez muscular

Uno de los síntomas que se hacen más visibles en el Parkinson es la rigidez muscular. Además de limitar el movimiento, el hecho de que los músculos se vuelvan rígidos hace que pueda resultar muy doloroso. Esta situación se puede dar por cualquier parte del cuerpo, por lo que es una situación muy molesta para la persona que lo padece.

 

Alteración de la postura y el equilibrio

De la misma forma que el paso de los años hace que las personas pierdan equilibrio y su postura corporal empeore, el Parkinson hace que este proceso se vea acelerado. Uno de los síntomas que más se repiten es que los enfermos de Parkinson adopten una mala postura y se encorven. Esto, unido al peor equilibrio y a los movimientos lentos de la bradicinesia, hace que su calidad de vida empeore notablemente.

 

Pérdida de los movimientos automáticos

Hay movimientos y acciones que realizamos inconscientemente, sin pensar. Es el caso de respirar, de parpadear, mover la lengua, mover los brazos al caminar, sonreír…

En el caso del Parkinson, la capacidad para realizar estos movimientos automáticos se ve reducida, lo que condiciona el día a día de las personas.

 

Cambios en el habla

La capacidad para comunicar es algo que empeora con el Parkinson. Al no poder reflexionar debidamente, las conversaciones son más monótonas. Al mismo tiempo, las personas enfermas pueden comenzar a hablar más rápidamente y descontrolados. O al contrario, a hablar demasiado lento y entre susurros. Por otra parte, el Parkinson también condiciona las emociones al hablar, ya que pueden llegar a hablar con insultos.

 

Cambios en la escritura

Otro de los aspectos que hacemos de forma natural desde niños y que el Parkinson hace cambiar es la escritura. Al ser una acción manual y que requiere agilidad mental y destreza, escribir se vuelve más complicado. De ahí que se pueda empezar a escribir con una letra más pequeña, más grande, angulada y sin poder hacerlo en línea recta.

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