Prevenir lesiones en el cuidador

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En el cuidado de personas, además de cuidarlas de la mejor manera posible, nuestro siguiente objetivo debe ser saber cómo prevenir lesiones en el cuidador. De no hacerlo, se corre el riesgo de perjudicar tu salud así como de no poder ejercer tu trabajo como cuidador.

Antes de continuar hablando de las lesiones del cuidador, creemos que puede ser de tu interés estos consejos para cuidadores de personas dependientes. Toda ayuda es poca, y estamos seguros de que siempre viene bien si se puede hacer algo para mejorar.

Lesiones del cuidador en el cuidado de personas, las más comunes

Las lesiones del cuidador, en muchas ocasiones, no son visibles hasta pasadas unas semanas o meses. Estas lesiones suelen ocasionarse debido a realizar movimientos bruscos o repetitivos. De igual manera, los pacientes muchas veces son personas dependientes, lo que hace que haya que manipular su cuerpo y peso. Estos daños colaterales en el cuidador, hace que sea conveniente saber detectarlos a tiempo para poder prevenirlos. A continuación te indicamos las lesiones más comunes del cuidador:

  • Contracturas musculares.
  • Hernias
  • Dolores en brazos y/o articulaciones.
  • Lesiones por movimientos repetitivos.
  • Dolores y problemas de espalda.
  • Entumecimiento u hormigueo.
  • Hinchazón.
  • Lumbalgia.
  • Esguinces.
  • Luxaciones.
  • Hematomas o roturas debido a una caída.

 

Queremos compartir contigo un vídeo muy interesante sobre la prevención de lesiones físicas para cuidadores. En él verás la ponencia que dio la doctora Xinia Camacho en el XI Congreso Iberoamericano de Alzheimer que se celebró en Guatemala en el año 2018.

 

Cómo prevenir lesiones en el cuidador

Después de haber visto cuáles son las lesiones más comunes, es conveniente saber cómo prevenir las lesiones del cuidador.

  • Reducir la repetición de movimientos.
  • Disminuir el esfuerzo realizado.
  • Piensa dos veces antes de realizar una tarea. Si te paras a pensar, te darás cuenta que puedes evitar algunas posturas o esfuerzos innecesarios.
  • El cuidador debe aprender a distribuir el peso corporal de manera correcta.
  • Mejorar la higiene postural del cuidador, sobre todo al cuidar a personas dependientes o encamadas.
  • Realizar ejercicio físico de manera habitual. Te ayudará a estar en mejor forma.
  • Proteger la zona lumbar.
  • Si el cuidador tiene que hacer una movilización, debe valorar pedir ayuda a una segunda persona o utilizar algún tipo de grúa.
  • Siguiendo el punto anterior, el cuidador debe conocer las normas para realizar transferencias y movilizaciones.

 

Mejorar la higiene postural del cuidador

La higiene postural del cuidador toma un papel relevante en sus actividades diarias. Si no se tiene muy en cuenta, a la postre puede repercutir en lesiones que te pueden impedir ejercer tu papel de cuidador. Para que la estabilidad de nuestro cuerpo no se vea comprometida, debemos proteger la columna vertebral a toda costa. Es algo que los fisioterapeutas hacen mucho hincapié, ya que son numerosos los factores de riesgo asociados.

 

Higiene postural del cuidador para evitar lesiones en transferencias

Después de haber comprobado cuáles son las lesiones más comunes del cuidador y cómo podemos prevenirlas, es conveniente aplicar una correcta higiene postural del cuidador para evitar lesiones en transferencias. Conociendo algunas normas biomecánicas básicas, el cuidador podrá realizar transferencias y movilizaciones de una forma más segura. No obstante, no nos debemos olvidar de usar la lógica, ya que se debe valorar tanto el peso como la talla de la persona que queremos movilizar. Y, en caso de exceder nuestra fuerza y/o capacidad, pedir ayuda o utilizar algún tipo de grúa.

  • Con el objetivo de tener mayor estabilidad, debes separar los pies.
  • Además de separar los pies, debes acceder a la persona encamada de manera que no tengas que estar de puntillas. Esto es, las plantas de tus pies deben estar en el suelo.
  • En el momento de movilizar al paciente, te debes colocar cerca de él, de modo que no tengas que extender los brazos. Esto hará que puedas ejercer más fuerza y que además no fuerces la espalda.
  • Siguiendo con las precauciones para la espalda, como cuidador debes evitar inclinarte hacia adelante con las rodillas extendidas.
  • Usa la fuerza de tus piernas para movilizar o levantar a la persona dependiente. Procura, de esta forma, aliviar el esfuerzo que hace tu espalda.
  • Cuando tengas que girar, hazlo sobre las piernas en vez de sobre el abdomen
  • Sujeta al paciente por medio de puntos de apoyo específicos. En este caso, de caderas, tobillos, hombros y codos.
  • El cuidador siempre debe procurar mantener la espalda recta y evitar arquearla.
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