Precauciones de los cuidados de niños en verano

Precauciones para el cuidado de niños en verano

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Los niños tienen energía desde que se levantan hasta que se acuestan. Y cuando tienen vacaciones parece como si las pilas nunca se les acabasen. Dado que falta poco para que llegue esta situación, te queríamos hablar de las precauciones que se deben tomar al cuidar niños en verano.

Para garantizar un verano seguro, los pediatras tienen muy claro que los padres deben conocer todas las medidas de precaución que se deben tomar para que los hijos estén seguros.

En verano, y debido a las muchas horas de luz que tiene el día, los niños siempre están jugando al aire libre. Debido a que las rutinas se rompen, hay que tener conciencia y tomar una serie de precauciones. Te las describimos a continuación:

 

El agua y los niños en verano

Da igual que haga frío o calor, que haya viento o no, que sea la mañana o la tarde. A los niños, por regla general, les encanta el agua y siempre quieren jugar. Es, por esta razón, por lo que siempre es recomendable que un adulto vigile lo que hacen. En verano ocurren muchos accidentes en las playas y en las piscinas municipales, por lo que hay que tomar precauciones.

Para los más pequeños y los niños que no sepan nadar, siempre deben usar flotadores. Y, a pesar de que una persona mayor vigile, no se les debe dejar que vayan a zonas donde les cubra el agua hasta que sean más mayores y dominen la natación. Ante todo, debe prevalecer el sentido común y tomar las medidas de seguridad básicas.

 

La alimentación de los niños en verano

En verano hay que cuidar, más si cabe, la alimentación de los niños. Esto es debido al cambio de rutinas que hemos mencionado anteriormente. Al pasar más tiempo fuera, hay que evitar hacer todas las comidas con bocadillos. Para ello, lo ideal es establecer un menú con una dieta equilibrada y adecuado para poder comer fuera de casa.

 

Exposición solar de los niños en verano

La piel de los niños es muy delicada y, al estar tantas horas bajo el sol, es muy importante protegerla. Te damos unas recomendaciones que puedes seguir para proteger a tus hijos en verano:

  • Evitar la exposición al sol en las horas de mayor calor. De este manera los protegemos de los golpes de calor.
  • Usar protección solar. La piel de los niños necesita un escudo, y se debe usar crema solar de alta protección para el cuerpo y para la cara.
  • Usar una gorra, sombrero o sombrilla. La cabeza de los niños es muy vulnerable al sol y al calor, por lo que hay que protegerla.
  • Beber mucha agua. En verano es más fácil que un niño pueda sufrir deshidratación. De ahí que sea tan importante que consuman mucho líquido. Si no es agua, puedes probar con batidos o zumos de frutas naturales, gazpacho, frutas como la sandía o el melón…
  • Usar gafas de sol. La vista de los más pequeños sufre mucho, por lo que es recomendable usar gafas de sol con protección ultravioleta.

 

Elegir ropa y un buen calzado para los niños en verano

En verano a veces se nos olvida que no se puede llevar la misma ropa o calzado a la piscina que para dar un largo paseo o ir al campo. En lugares donde hay mucho contacto con el agua, como en la piscina, es bueno que los niños lleven un calzado donde sus pies puedan respirar. Para ello, la mejor opción son las chanclas.

En los casos en los que se quiere ir a andar por un paseo marítimo, sin embargo, la cosa cambia. El niño puede sufrir rozaduras o alguna dolencia, ya que una chancla abierta no está pensada para caminar. Por ello, hay que elegir zapatillas que les sujete el pie. Ahora mismo también hay chanclas con buena sujeción y que envuelven todo el pie, por lo que hay muchas opciones en el mercado.

Nuestro consejo para la ropa de los niños en verano, sería el de emplear ropa con tejidos transpirables, de modo que no suden tanto. Asimismo, la ropa debería ser clara y ligera para que vayan lo más cómodos posible.

 

 

Cómo evitar los cortes de digestión de los niños en verano

Lo primero que debemos tener en cuenta es que, después de comer, es más fácil sufrir un corte de digestión. Sobre todo si la comida es copiosa. Por este motivo, no hay que dejar que los niños se bañen justo después de comer. Por otro lado, hay que tener muy presente la temperatura del agua.

En el caso de que el agua del mar o de la piscina sea baja, no es bueno lanzarse de golpe. El cambio de temperatura entre el agua y el cuerpo del niño puede ser muy brusco, por lo que hay que evitarlo. Para ello, nuestra recomendación es ir metiendo el cuerpo al agua poco a poco, mojando para ello la tripa, la nuca y los brazos.

Ahora que ya te hemos dado los consejos para que tus hijos estén seguros en verano, ya solo queda disfrutar de estos meses en familia. En tu caso, ¿cómo piensas disfrutar del verano con los niños?

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