Niños y pantallas, recomendación del tiempo de uso y exposición

Niños y pantallas, recomendación del tiempo de uso y exposición

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Nadie se preocupaba hace unos años de uno de los mayores retos a los que se enfrentan los padres y madres en la actualidad. Te hablamos de los niños y las pantallas. De lo buenas o malas que son y del tiempo de uso y exposición recomendado.

Diferentes expertos han hablado largo y tendido de la exposición de los niños a las pantallas de los móviles y/o tablets. Quien no se había pronunciado todavía hasta ahora es la Organización Mundial de la Salud. Por primera vez, ha indicado cuáles son las pautas a seguir en este tema que tanto preocupa a padres y educadores.

Recomendaciones del uso de pantallas de los niños

Existe un debate en la calle del uso que se les debe permitir a los niños con las pantallas. Los padres cada vez son más conscientes del riesgo que puede suponer. Pero, al mismo tiempo, hay situaciones que no se pueden evitar. Para que los abuelos puedan ver más a menudo a sus nietos, ya sea porque viven lejos o por la comodidad que supone, se ha extendido el uso de las videollamadas.

De igual manera, los niños que nacen hoy tienen acceso a una pantalla desde el principio. De ahí que es difícil que no lo reclamen en un viaje en coche o incluso a la hora de comer. Con todo esto en mente, sí que queremos explicar cuáles son las recomendaciones que nos da la Organización Mundial de la Salud. A fin de cuentas, de lo que se trata es de que expertos de la salud y cuidadores se pongan de acuerdo en un tema tan delicado como las pantallas y los niños.

 

Las pantallas y los bebés menores de 1 año

Los bebés deben mantenerse físicamente activos varias veces al día en una variedad de formas. Sobre todo a través del juego interactivo en el suelo. Cuanto más jueguen, mejor. Para los bebés que aún no se mueven, deberían estar al menos 30 minutos en posición boca abajo a lo largo del día. Tendrían que estar en esta posición mientras estuvieran despiertos.

En otro orden de cosas, los bebés no deben estar restringidos por más de 1 hora a la vez. Es el caso de usar mochilas, meterlos en cochecitos o en sillas altas. En cuanto al sueño, los bebés deben dormir de 12 a 17 horas al día.

¿Y qué es lo que dicen del uso de la pantalla?

 

No se recomienda el uso de pantalla.
Por contra, sí se recomienda que el cuidador le cuente cuentos.

 

 

Las pantallas y los niños de 1 a 2 años de edad

El año y los dos años de edad en los niños es delicado para los padres. Los niños empiecen a tener más conciencia y a demandar cosas. Entre ellas, por supuesto se incluyen los móviles, televisión y tablets.  Además de llevar una actividad diaria y de 11 a 14 horas de sueño de buena calidad, esto es lo que dicen respecto al uso de las pantallas en los niños de 1 a 2 años.

 

Para los niños de 1 año, no se recomienda el tiempo de pantalla sedentario.

Para aquellos de 2 años, el tiempo de pantalla sedentario no debe ser más de 1 hora.

 

¿Y a qué le llaman el tiempo de pantalla sedentario? En este caso estamos hablando de ver la televisión o vídeos a través del ordenador, móvil o tablet. Y, por descontado, jugar a juegos que requieran una pantalla digital.

 

 

Las pantallas y los niños de 3 a 4 años de edad

En esta edad la actividad física y los juegos en el exterior deben ir ganando peso. Tampoco es bueno que tengan que estar sentados largos periodos de tiempo y, por norma general, deben tener un sueño de calidad de 10 a 13 horas diarias.

 

El tiempo de pantalla sedentario no debe ser más de 1 hora.
Si es menos, mejor.

 

Efecto de las pantallas en los niños

Pese a haber diversos estudios al respecto, no podemos saber a ciencia cierta el efecto que tienen las pantallas en los niños y en sus cerebros. Debe pasar más tiempo y se deben realizar todavía más estudios para comprobar el alcance real del efecto de los móviles en los niños.

Hasta el momento se han podido estudiar las causas y las consecuencias, pero los resultados todavía dejan dudas. Por poner un ejemplo, no sabemos si el cambio en el cerebro de los niños es derivado por el uso de las pantallas. Puede que sea por la alimentación, por ambos factores o por la falta de sueño a consecuencia del uso de las pantallas. ¿Cómo saber cuáles son los verdaderos efectos? Todavía es pronto saberlo, pero si algo queda claro es que los niños cada vez pasan más tiempo delante de las pantallas. Y eso no es bueno.

 

 

El peligro de las pantallas en los niños

Uno de los peligros que se atribuye al uso de las pantallas de los móviles y tablets por parte de los niños, es la saturación y las consecuencias a largo plazo. Los padres, a través de las nuevas tecnologías, pretenden fomentar habilidades en el desarrollo de los niños. No obstante, su efecto puede estar siendo el contrario.

Las pantallas tiende a perjudicar la capacidad de los niños de concentrarse, de prestar atención, de percibir las actitudes de otras personas y de comunicarse con ellas. Incluso también deteriora la construcción de un amplio vocabulario.

Los niños cada vez tienen más problemas de socializar y hacer amistades. El lóbulo central del cerebro es el encargado de decodificar y comprender las interacciones sociales. Se desarrolla en la infancia, y para su desarrollo es vital el contacto con otros. A fin de cuentas, es la manera en la que se aprende a leer los cientos de signos no hablados. Estos signos son tan diversos como el tono de voz, la expresión facial o gestos. Por eso, si se sustituye las relaciones con otros niños y adultos por pantallas de móviles o tablets, se corre un gran riesgo de no desarrollar las habilidades empáticas.

Otro de los riesgos del uso de las pantallas de los niños es que interiorizan que todas las acciones tienen un efecto inmediato. Y, al mismo tiempo, que todos los estímulos también implican una respuesta rápida. ¿Dónde se puede ver esto? Seguro que has visto o te han contado alguna vez cómo un niño intenta deslizar una fotografía o un libro real como si fuera un móvil. Puede parecer gracioso, pero lo que implica no es un tema cualquiera.

El niño, al obtener una respuesta de colores, formas y sonidos a través de la pantalla, lo que obtiene es dopamina. La dopamina es el componente clave de nuestro sistema de recompensas que se asocia con sentimientos de placer. De esta forma, el niño tiende a preferir una pantalla frente a otros objetos, ya que obtiene una gratificación y respuesta inmediata. A fin de cuentas, su cerebro acaba sintiendo adicción por el neurotransmisor de la dopamina.

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