Consejos para evitar la deshidratación en ancianos

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Desde Familiados queremos informar de que llega el verano y, con él, diversos problemas como golpes de calor y sobre todo la deshidratación en ancianos.

Nos hemos querido adelantar a estos problemas antes de que lleguen los meses más calurosos del verano. Y es por esta razón por la que queremos hacer hincapié en la hidratación de las personas de avanzada edad, uno de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

Debemos tener en cuenta que los ancianos deben beber en verano al menos seis vasos de agua al día. Es algo que tenemos que hacer hincapié, ya que debemos evitar la temida deshidratación de nuestros mayores. En esta línea, nos gustaría recomendarte que leyeras estos útiles consejos para personas mayores.

La disminución de sensación de sed en las personas ancianas hace que, en los días de calor, la deshidratación sea una seria amenaza. Es por esta razón por la que hay que beber antes de tener sed y es algo que el cuidador de personas mayores lo debe cumplir meticulosamente.

Consecuencias de la deshidratación en ancianos

La deshidratación en adultos mayores se ha asociado con un aumento en las tasas de mortalidad entre los pacientes hospitalizados de más edad. Este hecho puede precipitar la hospitalización de emergencia, así como aumentar el riesgo de repetidas estancias en el hospital. Como has podido comprobar, las consecuencias de la deshidratación en ancianos puede ser muy grave, por lo que hay que prestar especial cuidado y tomar todas las medidas de precaución posibles.

Conforme se envejece, el contenido de agua en el cuerpo disminuye y el riesgo de deshidratación aumenta, por lo que las consecuencias se tornan aún más serias. Queremos concienciar a las personas, sus familiares y cuidadores de personas mayores sobre los riesgos de la deshidratación y sus consecuencias. La prevención es fundamental y es algo que no podemos dejar de lado.

Partiendo de esta premisa, ¿cómo podemos detectar que una persona mayor tiene deshidratación? Lo primero y más importante es conocer cuáles son los síntomas de la deshidratación en adultos mayores. De esta manera, sabremos cómo actuar en consecuencia y determinar cuál es el tratamiento adecuado.

 

Síntomas de deshidratación en adultos mayores

Lo primero que se tiene es sequedad en las mucosas y en la piel, seguido de estreñimiento y disminución de la orina. Si la deshidratación es más grave, tu ser querido puede llegar a perder peso bruscamente, a ver cómo la orina se vuelve oscura, sufrir somnolencia y, en líneas generales, a tener fatiga en todo el cuerpo.

Además de los síntomas de deshidratación severa en ancianos mencionados, una persona mayor es propensa a sufrir un descenso de la tensión arterial cuando se deshidrata. Y, asimismo, su corazón debe latir más rápido para equilibrar su estado. Tampoco debemos obviar otros problemas que pueden surgir. Es el caso de padecer confusión o mareos, pudiendo llegar a situaciones más extremas como síncopes.

Los cuidadores de personas mayores se ponen como objetivo que sus pacientes consuman entre 1,5 y 2 litros de líquidos diarios. No tiene por qué ser todo agua, ya que podemos ingerir otras bebidas como el té, zumos, leche, o infusiones entre otros. Se hace tanto hincapié en este apartado porque, con la deshidratación, el cuerpo de los adultos mayores pierde agua. Y, al hacerlo, se pueden concentrar más sustancias en sangre, lo que puede llegar a resultar peligroso.

 

Estrategias para fomentar el consumo de líquidos de las personas mayores

Como cuidador de personas mayores, tenemos que fomentar el consumo de líquidos así como llevar una dieta saludable para adultos mayores. Y, aunque no seamos cuidadores, si queremos a nuestros seres queridos debemos saber cómo hacer beber a los ancianos. De ahí que haya que recalcarles la importancia de que tienen que beber más líquido que de costumbre en épocas calurosas como el verano.

¿Cómo podemos hacerlo?

  • Ofrecer líquidos a lo largo del día.
  • Fomentar el consumo de agua junto con los medicamentos.
  • Asegurarnos de que la persona mayor siempre tenga acceso al agua a lo largo del día.
  • Ofrecer al paciente las bebidas saludables que sean sus preferidas.
  • Consumir frutas ricas en líquido. Aprovechando el verano, es momento de comer melón y sandía por ejemplo.

 

Hay que tener en cuenta cuánto líquido pierden nuestros mayores

Además de beber mucho líquido para evitar la deshidratación, hay un punto clave que no debemos pasar por alto este verano. Te hablamos de tomar conciencia de los aspectos que puedan estar generando la pérdida de líquido en personas mayores. Por tanto, para eludir la deshidratación en ancianos debes tener muy en cuenta la cantidad de líquido que ingieren así como la cantidad que pierden.

Hay muchos factores que pueden llevar a que el cuerpo de tu ser querido pierda líquidos. A continuación te mostramos cuáles son los que más influyen en el proceso:

  • Patologías que puedan alterar la sensación de sed.
  • Un proceso gastrointestinal que provoque diarrea o vómitos.
  • Enfermedad como la fiebre.

 

Recordatorio para evitar la deshidratación en personas mayores

Este verano, es de especial importancia que nuestros mayores recuerden la importancia y los riesgos de sufrir una deshidratación. Te explicamos lo más significativo:

  • Beber es indispensable para la vida, mucho más importante que la propia comida que ingerimos.
  • Los días de calor hay que llevar una adecuada hidratación.
  • Es importante hidratarse antes de tener sensación de sed, que no es otra cosa que una señal de alerta en nuestro cuerpo.

 

Tratamiento para la deshidratación en ancianos

Si nos lees con asiduidad en el blog, sabrás que nuestro mayor consejo es que más vale prevenir que curar. Y en el caso de la deshidratación de los adultos mayores, con más razón si cabe. De ahí que el sentido común es lo que debe prevalecer. Por este motivo, ante días calurosos o de mucho sol, hay que beber todo el líquido posible aunque no se tenga sed.

Cuando se da el caso de una deshidratación en ancianos, el único y más eficaz tratamiento es recuperar los electrolitos y líquidos perdidos. Una deshidratación leve acarrea vómitos, diarrea o algo de fiebre. Para solucionar esta pérdida, nos podemos valer de estos líquidos:

  • Agua. Es el líquido por excelencia y más beneficioso contra la deshidratación.
  • Suero oral. Preparar un suero oral aporta todos los nutrientes que se pierden por la deshidratación. En todas las farmacias disponen de sobres que se pueden disolver en agua.
  • Bebidas isotónicas. Las bebidas deportivas contienen un alto porcentaje de electrolitos, que vienen muy bien para hidratar el cuerpo y ayudarle a recuperar su estado saludable.

 

Cómo prevenir la deshidratación en ancianos este verano

Después de explicarte qué tratamiento podemos usar contra la deshidratación, a continuación queremos mostrarte cómo prevenirla. Sobre todo en verano, que es la época en la que es más fácil que las personas mayores sufran deshidratación.

  • No abusar o procurar no ingerir las bebidas azucaradas como pueden ser los refrescos. ¡Dificultan la hidratación!
  • Llevar a mano una botella. Con ella recordaremos la necesidad de beber cada cierto tiempo.
  • Evitar realizar esfuerzos físicos en las horas de más calor.
  • Beber abundante agua.
  • Incrementar el consumo de frutas y verduras.
  • Permanecer en lugares frescos y a la sombra siempre que se pueda.
  • Tomar mayores precauciones en las olas de calor.
  • Ingerir bebidas variadas: infusiones, zumos, batidos…
  • Visitar o llamar a las personas mayores que viven solos.

 

Fotografía – Karolina

 

Este artículo pone al día una entrada previa de este blog, actualizándola y mejorándola. El artículo original fue publicado el 23 de mayo de 2017.

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