Cuidado de la piel en personas mayores

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El cuidado de la piel en personas mayores es muy importante, ya que con el paso de los años envejece y va perdiendo cualidades. La característica más visible de la piel de las personas mayores es que aparrecen arrugas. Por otra parte, la piel pierde grasa y al mismo tiempo se vuelve más delgada.

Para el caso de los adultos mayores que tienen que estar parcialmente o íntegramente en cama, te dejamos este artículo en el que te explicamos cómo prevenir escaras en personas mayores.

Pasos a seguir para el cuidado de la piel en personas mayores

La piel de nuestros mayores es más sensible, por lo que va perdiendo la facultad de protegerse de los agentes externos. Este hecho influye notoriamente en su calidad de vida y bienestar, motivo más que suficiente para proteger y cuidar la piel con esmero. El cuidado de la piel en ancianos no se debe limitar a los casos de enfermedad. De lo contrario, estaremos poniendo en riesgo su salud.

Uno de los aspectos más influyentes en el cuidado de la piel, es precisamente la higiene en personas mayores. A modo de resumen, queremos poner énfasis en la utilización de jabones con ph neutro, así como la correcta limpieza de pies y manos. Debido a que las células de la piel se vuelven más sensibles y frágiles, la hidratación se vuelve indispensable. A continuación te lo detallamos con más profundidad:

 

Hidratar la piel

La piel, por norma general, hay que mantenerla hidratada. En el caso de nuestros mayores, además, hay mayor sequedad. De ahí que para evitar heridas, la mejor protección que les podemos dar a nuestros mayores son cremas hidratantes y aceites naturales como los de almendra. De igual modo, otro aspecto que debemos cuidar es la alimentación.

Las personas mayores, para hidratar su piel, deben beber mucha agua. Y, al mismo tiempo, deben incrementar los alimentos con líquidos. Por este motivo es tan bueno para la salud comer 5-7 piezas de fruta diarias. Esta rutina diaria aportará antioxidantes naturales, ayudando a ralentizar la pérdida de las propiedades de la piel.

 

Proteger la piel del sol

Como hemos comentado anteriormente, la piel se reseca pasados los años. Por consiguiente, debemos cubrir la piel del sol para que no se vuelva todavía más seca. Tenemos interiorizado que los mayores deben protegerse del sol en verano, que es cuando mayor incidencia negativa tiene. Pero no debemos olvidar que la exposición prolongada no es buena para la salud de la piel. En este caso, tendríamos dos opciones: una de ellas sería aplicar cremas protectoras cada dos horas. La otra, y más eficaz, sería evitar el contacto directo con el sol en las horas de mayor fuerza. Esto es, el rango de horas del mediodía.

 

Evitar y proteger las rozaduras

El uso de tejidos inadecuados en la ropa hace que aparezcan rozaduras. Esto lleva a heridas molestas o aparición de llagas. Nuestra primera recomendación es que las personas mayores usen tejidos naturales como el algodón para cuidar su piel. En el caso del calzado, las mujeres deben evitar el uso del tacón y, en general, tanto hombres como mujeres deben emplear un calzado cómodo y holgado.

Si por algún motivo se han producido las rozaduras, nada más detectarlas podemos aplicar sobre ellas unas cremas de protección. Son de rápida absorción, por lo que actúan de manera inmediata. Esto hará que detectemos el problema y cambiemos de ropa o de calzado mientras vamos curando la herida.

 

Otros factores a tener en cuenta para el cuidado de la piel en personas mayores

Además de lo anteriormente mencionado, el cuidado de la piel en personas mayores no se acaba aquí. De hecho, hay que evitar algunos hábitos, tener precaución y ser conscientes de acontecimientos futuros en la piel. Te damos algunos ejemplos:

  • Estrés del día a día. El estrés no es bueno para nadie, ni para jóvenes ni para mayores. Tampoco lo es para la piel, así que hay que saber relajarse y llevar una vida tranquila.
  • Evitar los malos hábitos. El tabaco, el alcohol o la comida procesada son agentes que atacan a todo el organismo. Por consiguiente, hay que reducir su consumo o quitarlo de los hábitos diarios.
  • Evitar los lugares con mucho viento o aire muy seco.
  • No es bueno broncearse. De lo contrario, podemos tener el riesgo de contraer cáncer de piel.

 

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