Cruz Blanca reivindica el derecho al cuidado de personas en riesgo de exclusión con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Sida

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Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Lucha contra el Sida 2019 el 1 de diciembre, queremos volcarnos con todas estas personas en riesgo de exclusión. Y lo hacemos de la mano de Ana Gota, directora de la Casa Familiar de San Lorenzo de Cruz Blanca, en una entrevista que te abrirá la mente y el corazón.

Nos hablará de cómo empezaron a ayudar a las personas desde la década de los 80, y de cómo se adelantaron a su tiempo a la hora de abordar esta enfermedad tan denostada socialmente. De igual manera, también te dejamos un artículo en el que te hablamos de los cuidados de una persona con VIH/SIDA.

Cuándo se celebra el Día Mundial del Sida 2019

El domingo, 1 de diciembre, se celebra el Día Mundial de la Lucha contra el Sida.

 

Por qué se celebra el Día Mundial de la Lucha contra el Sida

El Día Mundial de la Lucha contra el Sida trata de hacer visible a la sociedad los avances contra esta infección del VIH. La primera vez que se celebró fue el 1 de diciembre de 1988, y esta lucha todavía está muy presente. Cabe señalar que, desde que se dio a conocer, más de 25 millones de personas han perdido la vida a causa de esta enfermedad. Y, a pesar de los avances en información y tratamiento antirretroviral, el VIH es una enfermedad que causa verdadero daño en nuestra sociedad.

 

Lema del Día Mundial del Sida 2019

Las comunidades marcan la diferencia es el lema escogido este año 2019 para reivindicar el Día Mundial del Sida.

 

Entrevista a Ana Gota, directora de Casa Familiar San Lorenzo de la Fundación Cruz Blanca

Por medio de esta entrevista a Ana Gota, queremos conocer mejor la labor que ha tenido y que sigue teniendo la Fundación Cruz Blanca en la lucha contra la exclusión social de las personas con VIH. Aprovechamos para darle las gracias por su disponibilidad, tiempo y cercanía a la hora de realizar la entrevista.

Desde hace décadas llevan haciendo una labor encomiable, no solamente dándoles cariño y ayuda, sino que también dándoles la oportunidad de cambiar una vida que la daban ya por perdida. Amor, calor humano, formación y reiserción laboral y familiar para dar sentido a nuestra relación con las PERSONAS.

 

Porque todo el mundo se merece una segunda oportunidad
cuando la propia sociedad te esquiva.

 

Sobre Ana Gota

Era el año 2000 y es cuando conocí Cruz Blanca después de haber terminado la carrera de psicología en Castellón. Los padres de mi cuñada llevaban mucho tiempo trabajando de voluntarios en el grupo de teatro de la Casa Familiar. Y yo, por mi parte, buscaba un sitio para hacer voluntariado y me dijeron que podía venir aquí. Hablé con el hermano Juan y me contó todo lo que hacían en el centro. Lo que más me gustó fue que no se trabajaba con personas de un perfil concreto, sino que se trabajaba con PERSONAS. Cada una de ellas tenía una problemática diferente, o dos o las que fuesen, porque este centro siempre se ha caracterizado por la pluridependencia. Pero, sobretodo, se ponía a la persona en el centro y no su diagnóstico. Y vi que aquí podía aprender mucho.

Empecé como voluntaria en dos programas: en la Casa Familiar, haciendo terapias grupales e individuales, y después empecé con el programa O,Cambalache. Es un programa que se lleva haciendo desde el año 97 y que ofrece atención a la mujer vulnerable. Íbamos a los clubs de prostitución, en lo que era un programa de acercamiento con las mujeres donde se trabaja prevención del VIH/SIDA. Y, al mismo tiempo, se acompaña a las mujeres en todas su necesidades.

Al año siguiente, me ofrecieron trabajar y acepté encantadísima. Al principio era media jornada y después ya jornada completa. Cuando empecé trabajaba en los dos programas, estábamos en una casa con 48 plazas y éramos pocos trabajadores pero muchos voluntarios. Por esta razón, la atención a los residentes y a las usuarias siempre fue excepcional. No teníamos muchas ayudas económicas pero sí muchas ganas de trabajar y hacer que un mundo más justo fuera posible. Cuando mejoraron las ayudas se pudo ampliar personal propio para la Casa Familiar y para O,Cambalache, y yo me quedé trabajando de Psicóloga en esta Casa.

 

 

Sobre Cruz Blanca

Trabajan a nivel nacional e internacional. España, Venezuela, Argentina y Marruecos. En España 28 Casas.

 

Lema
Cruz Blanca, familia que acoge, acompaña y transforma.

 

Somos la familia de nuestros residentes, sus grandes referentes.

Cruz Blanca trabaja por las personas más vulnerables de la sociedad desde 1975. A Huesca llegaron de la mano de las Conferencias de San Vicente de Paúl. Atendían a las personas con mayor dificultad para entrar en otros recursos sociosanitario.

 

¿Cómo trabajaban el SIDA en los años 80, en sus inicios?

Siempre se ha trabajado el SIDA desde el ámbito preventivo y el ámbito de la intervención. Cuando Cruz Blanca detectó en Huesca los primeros contagios, salió a la calle a los lugares de mayor riesgo de contagio. Así nació el programa de intercambio de jeringuillas, un programa de reducción de daños en el que se intercambiaban las jeringuillas usadas de las personas que consumían drogas por vía parental por otras jeringuillas nuevas. De Esta forma se prevenía el contagio a través de esta vía. También se iba a los clubs de prostitución donde se daba información a las mujeres y se les ofrecía material preventivo.

 

¿Cómo fueron evolucionando ambos programas? (O,Cambalache – Intercambio de jeringuillas)

Cuando la vía de inyección no era la causante principal del contagio de Sida, el programa de intercambio de jeringuillas dejó de tener sentido. En cuanto al programa O,Cambalache, evolucionó de tal forma que las personas que íbamos a los clubs ya no éramos sólo las que se encargaban de llevar material preventivo, sino que éramos sus referentes; desde entonces hasta ahora se les acompaña en sus procesos personales (sanitarios, emocionales, sociales, jurídicos). También se interviene mucho en el consumo de tóxicos ya que es una problemática que está muy vinculada a la prostitución.

Hubo un momento en el que los hermanos Franciscanos vieron que había mucha gente con Sida que se moría sola. De ahí que los hermanos Franciscanos  crearon una unidad con cuatro plazas en la casa antigua que teníamos para las personas que padecían SIDA. De este motivo, se buscaba el objetivo de que tuvieran una muerte digna. Esto era a finales de los años 90.

 

¿Hoy en día como son esas plazas?

Las plazas han ido evolucionando, ya que anteriormente el objetivo era el bien morir. Ahora, por el contrario, el objetivo es recuperar la autonomía personal totalmente. Cruz Blanca puede presumir de un itinerario para personas con SIDA. A veces desde la detección, a través de una unidad móvil que puede derivar a las personas que lo necesitan o prestar apoyo en su propio domicilio. En otras ocasiones, las personas vienen a la casa familiar. Son personas que tienen deterioro, por consumo de tóxicos, padecen trastornos de personalidad y generalmente no tienen apoyo familiar. Las personas que una vez han entrado en la casa familiar y han tenido una buena recuperación, pasan a pisos supervisados. Son personas más autónomas, lo que lleva a que tengan más capacidad para llevar una vida normalizada. Con ellos, el objetivo va más hacia la formación, para que puedan integrarse socialmente y que puedan tener una vida con menos necesidad de apoyos.

Fundación Cruz Blanca tiene el programa Entabán de incorporación sociolaboral. A través de este programa, se acompaña en la elaboración del currículum, en la búsqueda de empleo, en la formación básica y formación reglada. También tiene una escuela de formación donde se imparten certificados de profesionales de atención sociosanitaria, comercio y limpieza y mantenimiento de edificios. Las personas con VIH/SIDA que se encuentran en los pisos pueden beneficiarse de esta formación. También existe en Huesca la empresa 3,2,1 inserción de Cruz blanca. Es la tercera pata con la que hacemos todo el itinerario:

  • Una persona puede venir a la casa familiar estando deteriorada, y tomando la medicación adecuada, haciendo ejercicio y algunas actividades la gente mejora mucho.
  • La gente viene a morirse y mejoran un montón. Ganan un poco de autonomía, pasan al piso, ahí trabajamos el tema de la inserción social y después empiezan a trabajar a través de 321 inserción.
  • Hay casos de pacientes que han seguido todo este proceso y luego han trabajado aquí en la casa familiar. Por tanto, se cierra el círculo.

Las personas con SIDA vienen a través de un concierto con Salud Pública. Tenemos 12 personas dentro de este concierto, pero hay enfermos de SIDA que han entrado a través de otras vías. Ahora mismo tenemos concertadas con la Administración las siguientes plazas:

  • Exclusión social y discapacidad intelectual con trastornos de conducta a través del IASS.
  • Enfermedad mental a través del Salud y personas con VIH/SIDA a través de salud pública.
  • También tenemos plazas que llamamos de gestión privada.

En este último tipo de plazas nos reunimos varias personas del equipo del centro y valoramos los perfiles de ingreso. En esas plazas cobramos el 80 por ciento de sus ingresos, si el ingreso es 0, el 80 por ciento es 0. Son muy pocas plazas y para ellas tienen más posibilidad de ingreso las personas con mayor dificultad para acceder a otro recurso.

 

¿Qué perfiles profesionales tenéis en el centro?

En el centro trabajamos 41 personas. Hay 2 enfermeras, 1 fisioterapeuta, 2 trabajadoras sociales, 1 psicóloga y 4 gobernantas. En atenciones directas diferenciamos dos perfiles: auxiliares cuidadores y monitores. Esto depende un poco de la dependencia de los residentes. Los auxiliares cuidadores suplen todo lo que los residentes no pueden hacer por ellos mismos y el monitor enseña y motiva para fomentar la autonomía personal del residente.

 

¿A nivel social, la gente se toma bien que os dediquéis a cuidar de personas con SIDA? ¿Cómo ha evolucionado el SIDA socialmente?

La aceptación de que trabajemos con personas con sida en general es buena ya que siempre hemos trabajado este tema aquí. Nos ha tocado hacer campañas en la calle e hemos ido a la calle a ofrecer nuestra ayuda con folletos y lazos. Sí que es verdad que había personas que se te alejaban o se iban para otro lado, pero cada vez menos. Ha bajado la percepción de riesgo, ya que antes era una enfermedad que estaba vinculada al consumo de tóxicos y ahora la principal vía de contagio es la heterosexual.

 

¿Cómo son las relaciones de las personas con SIDA y sus familias ?

Las personas que viven aquí vienen con historias familiares muy duras y con vínculos familiares rotos. Pensad que han estado mucho tiempo en la calle, consumiendo tóxicos y muchas veces las familias se han quemado. Además de que muchos vienen de familias desestructuradas, que sus padres también consumían tóxicos. Aquí sí que intentamos vincular esa relación otra vez, tratando que retomen el contacto. Cuando vienen aquí siempre les preguntamos por la persona de contacto y aunque al principio no quieren, o les cuesta, una vez que vienen, les visitan y ven las mejoras de ese familiar, retoman la relación.

 

¿Ha habido algún caso en el que las relaciones se hayan retomado?

Si, claro que ha habido casos. Es mucho más fácil para la familia porque no les piden dinero para nada, no les llegan a casa por la noche con algún problema. Es más fácil venir aquí a visitarlos o hacer alguna llamada, que tenerlos en casa ya que el conflicto evidentemente es mucho menor. Pero sí, muchos residentes han recuperado el contacto con sus familiares.

Tal y como hemos podido comprobar a través de la entrevista a la terapeuta Toñi Maquirriain, una de las conclusiones que debemos sacar es que el proceso de cuidar a una persona te cambia por dentro y por fuera. Creces como persona, ganas seguridad y aprendes a amar de una manera más pura. Pero, al mismo tiempo, cuando el cuidado se alarga conoces lo que es tocar fondo y necesitar ayuda.

En el momento que una persona se vuelve dependiente, hay que tener en cuenta que pasamos a tener que cuidar de más personas. Por un lado, a la persona dependiente y, por el otro, a esas personas luchadoras que sacrifican su vida para cuidar de sus seres queridos. Por este motivo, desde Familiados queremos darte todo nuestro apoyo y aportar nuestro granito de arena para que el cuidado de personas sea más humano.

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