Coronavirus, mi hijo no quiere salir a la calle por miedo

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Desde hacía varias semanas se reclamaba que los niños pudieran dar pequeños paseos. Estar al aire libre es imprescindible para ellos, puesto que necesitan absorber la vitamina C del sol, y para su desarrollo psicológico y fisiológico. La flexibilidad del confinamiento, no obstante, ha traído una secuela en los más pequeños:

Mi hijo no quiere salir a la calle por miedo.

Ante este horizonte, y debido a la preocupación de los padres ante la actitud de sus hijos, muchos se preguntan si es normal que sus hijos ya no quieran salir a la calle a causa del coronavirus COVID-19. Por medio de esta entrevista queremos conocer los consejos que aporta Amaia Biurrun, pedagoga, maestra y facilitadora de relaciones familiares en Kaizen familia.

 

Desde Familiados queremos darle las gracias por su amabilidad y por compartir con nosotros sus conocimientos y recomendaciones. ¡Comencemos con las preguntas!

¿Qué consecuencias consideras que ha traído el confinamiento a los niños?

Todavía es pronto para valorar esta pregunta, pero es muy posible que muchos niños vivan la calle con mucho peligro y límites antinaturales, como puede ser la cercanía y abrazo con sus amigos, o ir a un parque a jugar.

 

¿Qué emociones pueden sentir los niños al salir a la calle?

Según el carácter de cada niño, expresarán unas emociones u otras, y de forma más explícita o menos clara. Pero es muy probable que la mayoría sienta miedo y angustia ante las nuevas conductas y medidas a llevar a cabo.

 

¿Qué hacer cuando nuestros hijos tienen miedo y no quieren salir a la calle?

Lo primero es no presionarles a salir. Lo interesante es encontrar el término medio entre un esfuerzo alcanzable, que no les resulte muy estresante y que al mismo tiempo no esté muy lejano a sus posibilidades.

Por lo tanto si el niño está muy bloqueado o con muchos miedos debido al coronavirus (COVID-19), es importante graduar el tiempo y las distancias. Y progresivamente, poco a poco, cuando cada vez vaya sintiéndose más seguro de sí mismo, ir aumentando ese tiempo y esa distancia. Si los primeros días han sido 10 minutos y cerca de casa, está perfecto. Lo importante es ir saliendo de esa zona de “confort” paralizante.

Y lo segundo, escuchar el miedo. Darle voz y hablarlo sin negarlo, sin querer solucionárselo, sino entenderlo y arroparlo. Es la mayor fuerza que puede encontrar para ir superándolo e ir gestionándolo para que no le bloquee.

 

¿Por qué crees que a unos niños les ha afectado más y otros estaban deseando salir de casa?

Es muy normal. Cada niño tiene un carácter diferente con experiencias previas distintas y con formas de gestionar la información diversas. A algunos les resulta más sencillo asumir riesgos y vivirlos. Les atrae la curiosidad de lo nuevo, muestran seguridad de poder adaptarse a situaciones nuevas y en cambio hay otros niños con diferente carácter, que son observadores y analistas antes de actuar. Necesitan tener más controlado el medio, lo escanean para verificar si es un entorno en el que se puede sentir seguro o mejor retirarse.

Con este tipo de niños, es importante acompañarles toda esta observación, que sientan tu seguridad para poder gestionar lo que ve: personas con mascarillas, distancias de seguridad, no tocarse la cara, etc. Y tener ese tiempo de asimilación para adaptarse y actuar.

 

¿Cómo puedes hablar con tu hijo para ir perdiendo el miedo a salir de casa debido al coronavirus?

Los niños necesitan tener una explicación de la situación actual, únicamente en la medida en la que a ellos les afecta. Esta explicación debe ser clara, sencilla, veraz y, sobre todo, adaptada a cada edad. Lo que se diga que sea sincero, lo que no significa que tengan que saberlo todo como si fuera un adulto. Y lo fundamental es que antes de hablarles de su miedo, es importante escucharles cómo sienten su miedo.

Incido mucho en esto porque muchas veces, queremos ayudarles tanto, que sin realmente escucharles, queremos liberarles de ese sentimiento del miedo y les hablamos sin saber realmente qué necesitan. Y, al mismo tiempo, les damos las soluciones, o le queremos quitar importancia para que no se angustien y todas sus variantes.

Por lo tanto, más importante de cómo hablarles, sería cómo escucharles para que podamos, como padres, escucharles de forma activa y que sea el propio niño quien exprese su miedo. Conforme más hable de él, encontrará más orden a sus emociones hasta ir progresivamente solucionándolo desde esta vivencia.

Desde la escucha, sabrás mejor qué necesita y con qué palabras acompañar toda esta gestión del miedo.

  • ¿Tienes miedo de que el coronavirus te haga algo a ti?
  • ¿Qué crees que te podría pasar?

Esto nos llevará hasta llegar a la búsqueda de solución:

  • ¿Qué harías tu si…?
  • ¿Qué puedes hacer para que (ese miedo inicial) no te suceda?

Claro que aquí, necesita el apoyo y el acompañamiento adulto para que pueda sentirse seguro y confiado en sus posibilidades. Así que también es fundamental que los padres se muestren disponibles para acompañarles.

 

¿Qué pautas das para que vayan perdiendo el miedo a salir de casa?

Como decía antes, practicar la herramienta comunicativa de la escucha activa es una de las vías más importantes para acompañarles a gestionar sus miedos. De igual modo, jugar a médicos, ambulancias, a la muerte, con teatros, escenificación de roles, etc. es una forma de gestionar todo esta situación nueva de incertidumbre. Y a través del juego, que es su vía de aprendizaje, se van adaptando a esta nueva situación.

Cada niño tiene sus vías de expresión más desarrolladas que otras. Algunos serán más hábiles o tendrán mayor tendencia a expresarse verbalmente y otros, desde la plástica. Desde la plástica libre que no sea corregida ni tenga ninguna exigencia, ni crítica porque está expresándose, el niño puede plasmar todo lo que le preocupa, le da miedo al mismo tiempo que se desahoga y favorece su gestión emocional para transformar esas emociones en otras más agradables para él.

 

El objetivo es aprender a vivir con miedo sin que el miedo haga contigo lo que quiera,
desvaneciendo tu poder de decisión.

 

Ir progresivamente consiguiendo pequeñas conquistas, a su ritmo, les vendrá perfecto. Y si al principio no es una hora de salida, pero son 20 o 10 minutos de estar a gusto debajo de casa, le ayudará a avanzar progresivamente, anclar en su pensamiento esta salida como experiencia agradable. Por lo tanto, las vivencias agradables, con sensación de seguridad y protección serán importantes para que se sienta competente para vencer el miedo.

Un poco de esfuerzo y a la vez, sentirse que lo puede hacer. Esas pequeñas conquistas serán las que le ayuden a superar cualquier miedo y sobre todo, a sentirse dueños de esos miedos. Y aquí está la clave, no dejar que los sentimientos lideren su vida sin decisión y poder recoger las emociones desde su importante información que ofrecen y su decisión de qué hacer ahora yo con esto. Es la verdadera gestión de poder y seguridad, con la que puedes ayudar y acompañar a que consigan los niños.

 

Tampoco hay que olvidar que hay niños que han perdido a sus abuelos u otros familiares por el coronavirus. ¿Cómo puedes ayudar a estos niños a salir fuera?

En estos casos es muy posible que el miedo o la ansiedad aparezcan con mayor fuerza. Porque si toda persona necesita de su tiempo para aprender a vivir en la calle de otra manera, en estos niños, además, se incluye aprender a vivir sin la persona querida que los recuerdos en la calle pueda evocarle. Un paseo en estas situaciones puede ser mucho más duro porque le recuerda los paseos con el abuelo. Y por lo tanto, necesita del adulto mucho apoyo y amor para compensar este gran vacío y dolor.

Lo importante en estos casos es poder expresar su tristeza, su rabia, sentimientos de culpa, su nostalgia, su gran pena por no poder tocar nunca más a los abuelos, sus cambios de humor. De nuevo la escucha activa y el permitir la expresión de las emociones, eso sí, sin hacerse daño a sí mismo ni a nadie, es la vía por la que puede recoger todo el amor y apoyo desde el adulto para seguir su propio proceso.

Si se siente entendido, escuchado, comprendido, todo el proceso del duelo seguirá su ritmo progresivamente hasta integrar este hecho en su corazón.

 

¿Nos recomiendas alguna película y libro para ayudar a los hijos a superar el miedo al exterior?

Estas son las películas que recomendaría ver para que los padres ayuden a sus hijos a superar el miedo causado por el confinamiento:

  • La historia interminable.
  • Vaiana.
  • Monstruos S.A.
  • La novia cadáver.
  • Un monstruo viene a verme.
  • El gigante de hierro.
  • Brave.
  • Up.

En cuanto a cuentos sobre el miedo:

  • Monstruosa sorpresa. Está recomendado a partir de los dos años. En el cuento, el juego que propone es el de desmontar poco a poco a un horrible monstruo gracias a una poderosísima herramienta que todo niñ@ tiene en sus manos: ¡las cosquillas! De este modo alimenta la confianza, ordena nuestro mundo emocional y ayuda a vencer nuestros miedos, cualesquiera que sean.
  • Donde viven los monstruos.

Hay otros muchos tipos de miedos, como por ejemplo:

  • Miedo a la separación. Unos cuentos interesante son: «Siempre pienso en ti» y «No te vayas».
  • Miedo a equivocarse. Para este caso, recomiendo «Casi».
  • Miedo a heridas y médicos. Un cuento de gran ayuda podría ser el de «Ser quinto».
  • Miedo a amenazas que no existen. Para estos casos, me gusta mucho «El capitán Cacurcias». En el libro nos enseña a usar la cabeza: lo que no existe, no puede hacernos nada.

 

¿Nos podrías dar algunos juegos o actividades que puedan hacer en la calle para ir cogiendo confianza?

  • Verbalizar lo que sí que hace, lo que está consiguiendo de forma descriptiva y neutral. Eliminar los muy bien, por favor, para que sepas de qué estás hablando y sobre todo, para que tus palabras le ayuden a poderse mirar él mismo, lo que está haciendo, y valorarlo como un logro personal. No un logro para el adulto.
  • En cuanto a juegos y actividades, todas las relacionadas con la observación de la naturaleza. Las pequeñas cosas, como por ejemplo observar un hormiguero cómo entran y salen las hormigas, cómo cogen su comida, o salvar a una lombriz con un palo para llevarles a la tierra y que no sea pisada por un pie que no le ve, tirar piedras a un río…
  • Hacer equilibrios por el bordillo de algo (no de la carretera).
  • Si hay hojas en el suelo, andar pisándolas como si fueran las piedras de un río para no mojarse.
  • Toca suelos. Buscar lugares más altos para no ser pillados.
  • No pisar las rayas del suelo.
  • Pilla pilla donde las alcantarillas sean los lugares seguros.
  • Veo veo mientras se va paseando.
  • Encontrar palos largos o piedras redondas o algún material concreto. Mejor que tenga un sentido, o bien en forma de reto o bien para una manualidad o alguna actividad en casa.

En realidad, toda actividad que ayude a conectar con la naturaleza, le ayudará a aumentar la confianza y a comprender los procesos de la vida.

 

¿Y alguna recomendación para hacer con nuestros hijos antes de salir del hogar?

Un recordatorio de forma natural. Recordad chicos la forma de estar ahora en la calle: mantenemos las distancias de seguridad, os ponéis el codo para estornudar y toser, no saludamos con la mano ni damos besos. Yo también estaré atento para cuidaros y recordaros estas normas si las necesitáis. Todo ello desde el optimismo y la confianza de que pueden hacerlo como medida de seguridad y cuidado entre todos. Nos cuidamos y cuidamos a las demás personas, este es el importante mensaje que hace disminuir el miedo y la tensión porque nos enfocamos en qué hacer con lo que hay.

Paciencia en este nuevo proceso de aprender a estar en la calle de otra manera. Lleva su tiempo desaprender y aprender las nuevas medidas en un lugar que todo les recuerda a experiencias anteriores. Así que hacer avisos sin tener que decirles desde la desesperación y el enfado desproporcionado y descontrolado, es muy importante.

 

¿Cuándo recomiendas acudir a un profesional a causa de los temores de los niños a salir a la calle?

Al pediatra, cuando tenga síntomas físicos de algún catarro o similar, como cuando acudías antes del coronavirus. Y a un profesional educativo, cuando observes que el miedo se les está apoderando, bloqueando y generalizando, perdiendo la espontaneidad de niño. Este punto es el momento de tratar el tema educacional y acompañamiento emocional con ayuda del adulto.

Si su imaginación sigue creciendo sin darle paso a qué hacer o qué puede hacer con todo lo que imagina, sobre todo si le va generando más angustia, claro. También los enfados constantes que puede percibir. Como que le cuesta cambiar a estar bien o a gusto. Otro caso sería si se encuentra muy exigente, no complacido por casi nada.

Tal y como hemos podido comprobar a través de la entrevista a la pedagoga y facilitadora de relaciones Amaia Biurrun, una de las conclusiones que debemos sacar es que la escucha activa a nuestros hijos es esencial. Para vencer su miedo no sirve con hacer como que no existe ni relativizarlo. Hay que aprender a vivir con él, y debemos motivarles a que progresivamente sean capaces de ordenar sus emociones de modo que, de cada vivencia, salgan más fortalecidos.

El amor, la escucha, la comprensión y la comunicación con nuestros hijos son los pilares en los que debemos basarnos para superar esta y cualquier otra situación adversa. Haciéndolo unidos, es como maximizamos nuestras fortalezas y minimizamos las flaquezas, lo que ayudará enormemente a nuestros hijos a que a su vez sean más independientes y tengan una mayor confianza en sí mismos.

Desde Familiados queremos dar todo nuestro apoyo a las madres y padres, pues son momentos de muchas preguntas sin respuesta, de situaciones de angustia a las que por suerte no nos habíamos enfrentado antes. De todo el equipo humano que forma Familiados, os mandamos muchos ánimos y un fuerte abrazo.

1 comentario
  • Maminube

    Yo creo que es imposible que un niño no quiera salir a la calle por simple miedo a un virus tras dos meses confinado involuntariamente. Sencillamente los niños no pueden tenerle miedo a un virus, aún no son conscientes. Ellos quieren salir. La conducta normal sería que se lanzasen corriendo a la calle y no refugiarse debajo de cojines para escapar de la salida.

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