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8 consejos para cuando los padres envejecen y no escuchan

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Nuestros padres siempre nos pidieron que los escucháramos, pero ¿qué sucede cuando son ellos los que se niegan a escucharnos? Cuando los padres envejecen piensan, al igual que cuando somos niños, que sabemos de todo. Y es en este punto cuando algunos niños adultos están descubriendo que sus padres no siempre saben escuchar un consejo o una crítica constructiva.

Ejemplos hay muchos, y suelen estar relacionados con su dieta, la conducción, toma de medicamentos, salud… Por eso os pedimos paciencia, la misma paciencia que tuvieron ellos con nosotros al educarnos desde pequeños.

Consejos prácticos para cuando los padres que están envejeciendo no escuchen

La sensación general de los niños adultos es similar: en su mayoría creen que sus padres son tercos acerca de seguir su consejo o de obtener ayuda con los problemas diarios. Son muchas las situaciones o conversaciones diarias que caen en saco roto, como cuando hay que explicar una y mil veces que retiren la bañera y la sustituyan por un plato de ducha para evitar caídas, o como cuando les insinuamos que puede estar bien comprar un pastillero para evitar los olvidos.

No lo vamos a negar, al llegar a cierta edad hay temas que son muy delicados de tratar. Las palabras como residencia, cuidador profesional, audífonos, sin sal o andador son difíciles de hablar con nuestros padres, y la manera más sencilla de evitar el problema suele ser mirar para otro lado y no escucharnos.

 

Qué hacer cuando tus padres ancianos no escuchan

Os queremos avisar de antemano: plantear ciertas decisiones a nuestros padres mayores no va a ser nada fácil, y hacerles cambiar de opinión no será sencillo. A continuación os damos los consejos que más repiten los expertos cuando nos encontramos en esta situación:

 

1. Aceptar la situación

Aunque a veces nos duela y no estemos completamente de acuerdo, nuestros padres son adultos con derecho a tomar decisiones. Hay decisiones con muchos grados de repercusión, y habrá casos en los que tendremos que ceder y en otros ser más exigentes. Todo dependerá, en todo caso, del estado de salud física y mental de nuestros padres, ya que en algunos casos nosotros tendremos que dar la palabra por ellos.

 

2. Haz que haga el cambio por un ser querido

Si nuestro padre o madre no están dispuestos a cambiar su comportamiento por sí mismos, es bueno a veces usar la psicología. Si no lo hacen por ellos, se puede probar a plantearles hacerlo por nosotros o por sus nietos. Un enfoque podría ser éste: “No quieres que me preocupe, ¿verdad? Esto me dará una enorme tranquilidad. ¡Por favor, hazlo por mí!”

 

3. Decide cómo de importante es el asunto

¿El tema que te preocupa es un problema de seguridad, de salud o algo que es simplemente irritante pero intrascendente? Tal y como dice el dicho, elige bien tus batallas y no discutas por cosas que no tengan gran importancia.

 

4. No te castigues

Nuestra obligación es aconsejar y estar ahí para todo lo que necesiten nuestros padres, incluso sabiendo que algo se podría haber evitado y haga que nos invada el sentimiento de culpabilidad. No obstante, no debemos ser duros con nosotros mismos cuando sucede algo así. Nuestro consejo es que no golpees tu cabeza contra la pared. A veces no hay mucho que podamos hacer, así que debemos permanecer a la espera, observar la situación de cerca y ser capaces de dar la mano cuando y cuantas veces sea necesario.

 

5. Encuentra una salida al exterior para tus sentimientos

Enfadarse o sentirse resentido con nuestros padres no es la mejor manera de hacerles entrar en razón. Si ellos perciben nuestro disgusto será más fácil que sigan en su negación, por lo que debemos ser cautos con nuestra expresividad y buscar ayuda externa. Si nuestras palabras no bastan, quizá un amigo, un terapeuta u otro familiar pueda hacerles entender mejor que nosotros los cambios de hábitos que deben tomar. Y nosotros, por nuestra parte, deberemos buscar la manera de hacer desaparecer nuestro enfado.

 

6. Busca alternativas para sacarlos de casa

¡Tus padres están perezosos por todo y no quieren salir de casa? La mejor manera para hacerles cambiar de parecer es llevarlos a alguna celebración especial. Cuando se trata de un aniversario, una graduación o una boda su estado de ánimo mejora ostensiblemente, así que no lo pienses y llévalos contigo.

 

7. Trátalos como a los adultos que son

Tratar con unos padres obstinados no es lo mismo que tratar con niños obstinados. Las personas mayores deberían ser autónomas, y así se lo debemos hacer ver. Por eso, si hay que tomar alguna decisión para que sigan siendo autónomos, la tienen que ver como adultos a pesar de que tenga ciertas consecuencias en su vida diaria.

 

8. Intenta entender la motivación detrás de su comportamiento

Ante la terquedad de nuestros padres hay diferentes preguntas que nos debemos hacer para poder hallar la respuesta a su comportamiento.

  • ¿Están actuando de esta manera por costumbre, para afirmar su independencia o porque están deprimidos o confundidos?
  • ¿De qué tienen miedo?

 

Después de darte estos consejos en los casos en los que tus padres no te escuchan, ¿nos podrías contar si tú o tu familia habéis tenido una experiencia similar? ¿Qué consejo les darías a otras personas que no consiguen que sus padres les escuchen? Nos gustaría escuchar tu historia, así que puedes escribirla a continuación en los comentarios.

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