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Cómo manejar mejor el comportamiento agresivo de las personas mayores

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A veces las cosas se ponen difíciles y los cuidadores deben estar preparados para manejar cualquier tipo de situación, incluidos los altercados físicos. Para algunos, la edad y la enfermedad pueden provocar o intensificar rasgos y comportamientos desagradables de la personalidad.

Con el tiempo, es posible que se pueda percibir que la persona que está al cuidado se vuelve más irritable, impaciente, impulsiva, exigente o incluso físicamente agresiva. Aunque algunos arrebatos pueden ocurrir sin previo aviso y sin razón aparente, en la mayoría de los casos estos comportamientos difíciles y agresivos son un signo de estrés y frustración.

Saber las tácticas adecuadas y trabajar tanto con la persona a nuestro cargo como con su familia para comprender los factores desencadenantes es fundamental. Al final, todo se basa en la creación de un plan de atención que mitigue la incomodidad y la agresión. A continuación os vamos a dar los mejores consejos sobre cómo manejar el comportamiento físicamente violento de las personas mayores.

 

Identificar los disparadores y señales de advertencia

El primer paso para manejar el comportamiento agresivo de una persona mayor es tratar de entender qué siente y qué es lo que lo ha provocado. A veces, los adultos mayores se encienden con sus cuidadores domiciliarios porque están frustrados, ya sea por el dolor crónico, por la edad, por tener problemas de memoria, por perder a sus seres queridos o por no poder atender sus propias necesidades. Es posible que actúen de forma combativa como una reacción a algo amenazante o incómodo en su entorno, o quizás simplemente se sientan hambrientos o sedientos y no sepan cómo expresarse adecuadamente en el momento.

Debemos tener cuidado con las señales de advertencia y conocer muy bien sus desencadenantes comunes. La agitación de una persona mayor puede deberse a la incomodidad de la falta de sueño, a los efectos secundarios de los medicamentos, a dolores que no puede describir, a los ruidos fuertes, al desorden o a los entornos ocupados. Es importante recordar que a veces los adultos mayores se sienten frustrados consigo mismos. Pueden sentirse confundidos si se les hacen demasiadas preguntas a la vez o se sienten frustrados al tratar de entender instrucciones complejas. Por eso es importante escuchar y prestar atención y ver el origen de esa frustración.

Todos reaccionan a la irritación de manera diferente, pero hay algunas señales de advertencia a tener en cuenta. Por lo general, hay señales verbales y no verbales, tales como el ritmo, la inquietud, los puños cerrados, palabras más fuertes, lenguaje grosero, comentarios abusivos y amenazas de violencia. Como cuidador en el hogar, se necesita aprender cómo reaccionar y comportarse en situaciones difíciles. Una vez que puedas identificar los desencadenantes comunes que causan agresión por parte de nuestro ser querido, podemos elaborar un plan de atención que se adapte mejor a sus necesidades únicas.

 

Tratando el Alzheimer y la Demencia

Cuando alguien normalmente es amable y cariñoso, pero de repente comienza a insultar o decir cosas inapropiadas, resulta confuso cómo manejar estos comportamientos. Si esta conducta es fuera de lo común, puede ser el indicar de un síntoma de demencia. Por norma general se suele pensar que el Alzheimer es una enfermedad que solo afecta la memoria, pero hay muchos síntomas neurológicos y psicológicos complejos detrás de ella.

Las personas con demencia o enfermedad de Alzheimer experimentan una realidad diferente y tienen problemas para controlar algunos de sus sentimientos, reacciones o comportamientos. Pueden sentirse confundidos, frustrados o asustados, e incapaces de identificar adecuadamente sus propias emociones o comunicar lo que pueden estar sintiendo. Cuando alguien llega a la etapa combativa de la demencia, puede comenzar a mostrar más signos de ira y agresión debido a su incapacidad para comunicarse adecuadamente. Estas situaciones pueden surgir de la nada o ser desencadenadas por molestias físicas o factores ambientales. Si tu ser querido tiene demencia, es importante descartar primero el dolor como la causa del comportamiento agresivo.

Para ayudar a evitar la confusión y la frustración en las personas con Alzheimer o demencia, deberemos intentar usar etiquetas y letreros en casa como señales de memoria. Colocaremos etiquetas en los artículos comunes que usan y pondremos señales en las diferentes habitaciones indicando para qué sirven. También emplearemos otras señales que expliquen lo que hay dentro de diferentes puertas, armarios y cajones. Esto hará que las tareas diarias como cepillarse los dientes, vestirse o comer sea más fácil y fomente su independencia.

 

Consejos para prevenir y controlar el comportamiento agresivo en personas mayores

No existe una solución que sirva para prevenir todos los casos de comportamiento físico agresivo de los adultos mayores. Como cuidadores en el hogar, debemos estar en sintonía con todos sus comportamientos y reacciones, aprendiendo a medida que avanza el tiempo. Se requiere que actuemos con extrema paciencia, amor, cuidado y compasión. Necesitaremos informarnos sobre cómo reaccionar adecuadamente ante el comportamiento difícil para no agravar la situación y empeorar las cosas. Hay muchas cosas que podemos hacer para calmar las situaciones violentas y manejar a las personas mayores físicamente difíciles. Aquí están los mejores consejos y estrategias que recomendamos:

  • No debemos discutir. Debemos hacer preguntas, escuchar y concentrarnos en lo que están sintiendo. Tenemos que ver cuáles son sus sentimientos y hacerles saber que es normal sentirse frustrado. No sirve de nada tratar de convencerlos de que están completamente equivocados. Deberemos evitar las críticas por completo y cuidar que nuestras palabras sean cautas a la hora de hacerles recomendaciones.
  • Debemos ser amables, gentiles y tranquilizadores. Cuando surge una situación difícil, es importante permanecer tranquilos y pacientes, tratando de sonreír lo más posible para que vean que tenemos buenas intenciones. Podríamos tocar suavemente a nuestro ser querido para mostrar afecto natural y calmarlo.
  • Debemos hablar con calma, usar oraciones simples y no gritar al adulto mayor si está haciendo ruido.
  • No debemos hacer demasiadas preguntas a la vez, ya que puede ser demasiado estimulante o confuso.
  • Debemos prestar atención a los entornos a los que nuestro ser querido responde negativamente. También evitaremos los ruidos fuertes y el desorden.
  • No debemos acusar ni regañar cuando están siendo difíciles. En su lugar, intentaremos hacer preguntas y usar la lógica para recordarles y explicarles por qué deben o no deben hacer algo.
  • Usaremos la distracción durante los altercados verbales o físicos. Cuando nuestro ser querido se muestra hostil o experimente delirios, trataremos de redirigir su atención para enfocarse en algo nuevo. Eligiremos algo positivo con lo que puedan cambiar el chip inmediatamente, como una broma vieja o un recuerdo que les alegre.
  • No debemos tomar su comportamiento irritable o agresivo personalmente. Por eso es importante evitar ponernos a la defensiva y reaccionar ante las declaraciones abusivas.
  • Trataremos de mantener la calma y concentrarnos en las tácticas de distracción, pero si todo esto falla estableceremos unos límites firmes sobre qué comportamiento es aceptable.
  • Al igual que con las preguntas, no debemos abrumar a la persona bajo nuestro cuidado con demasiadas instrucciones, actividades o expectativas.
  • Debemos pensar con previsión y seguir una rutina regular. Reconocer las señales de advertencia y los desencadenantes ayudará a evitar que el adulto mayor se sienta incómodo y confundido.
  • ¿Por qué no probar con la música? Las investigaciones han demostrado que la música se puede usar para calmar y reducir los comportamientos difíciles en las personas mayores. Cantar una de sus canciones favoritas o reproducir un álbum antiguo de su colección puede hacer cambiar por completo su estado si lo intentamos.

 

El comportamiento agresivo en una persona mayor no es fácil de controlar, y por eso hay veces en los que se necesita la experiencia de un cuidador profesional para que nos enseñe a cuidar mejor de nuestro ser querido. En tu caso, ¿cómo has conseguido hacerle frente a esta situación? ¿Lo has hecho todo por tu cuenta o has necesitado ayuda? Estaremos encantados de escuchar tu opinión.

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