5 consejos para encontrar al mejor cuidador para tu hijo

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La vida laboral de los padres no siempre nos permite cuidar de nuestros hijos todo el tiempo. En las empresas se incide mucho en la conciliación laboral pero lo cierto es que la mayoría de los padres tenemos que hacer malabares para poder compaginar el trabajo con el cuidado de nuestros hijos. Encontrar al mejor cuidador para nuestro hijo tiene mucha exigencia, ya que hay que emplear mucho tiempo para seleccionar a la persona adecuada que va a sustituirnos en nuestra ausencia.

Existen muchas opciones a la hora de elegir el cuidado infantil, si bien es una tarea que a veces causa miedo por el hecho de dejar a nuestro hijo con una persona que no conocemos. Y esta sensación se incrementa en el caso de que nunca antes nos hayamos enfrentado al reto de elegir un cuidador para nuestro hijo.

Como padres, éstas son las 4 características que buscamos en el cuidador de nuestros hijos:
un trato cariñoso, seguridad, confianza y un entorno de aprendizaje.

Como padres debemos utilizar todas las herramientas posibles para garantizar que nuestros hijos reciban los mejores cuidados físicos y emocionales. Elegir bien al cuidador hará que enriquezca sus vidas y permita que toda la familia tenga tranquilidad y disfrute aún más de su tiempo familiar. Para intentar hacerte más fácil la búsqueda de un cuidador para tu hijo, te queremos dar 5 consejos con los que ahorrarás tiempo y hará que tengas más claras tus ideas a la hora de tomar una decisión.

1. Comprende la importancia de un cuidado infantil de calidad

Estudios recientes muestran que los cuidadores tienen un efecto directo en la vida cognitiva, emocional y física de los niños, tanto en el presente como en su bienestar a largo plazo. Los buenos cuidadores no sólo mantienen a los niños seguros, cálidos y bien alimentados; también interactúan positivamente y responden a los niños en un nivel emocional. El cerebro de un niño crece un 90% a la edad de tres años, y los cuidadores pueden facilitar el desarrollo cognitivo y los vínculos saludables al concentrarse en sus necesidades emocionales tanto como en sus necesidades físicas.

2. Hazte las preguntas correctas

Muchos padres seleccionan una guardería, una niñera o un cuidador sin hacerse muchas preguntas, para descubrir más tarde que no es una buena decisión. Cambiar de cuidador, además, puede causar estrés emocional en un niño, así como tensión para toda la familia. Por esta razón, es mejor determinar primero nuestras necesidades, tanto físicas (días, horas, salario) como emocionales (nuestras necesidades de cobertura específicas y las necesidades de desarrollo de nuestro hijo).

Al considerar contratar a un cuidador, debes hacerte preguntas que se centren en estas necesidades. Muchos padres preguntan a otros cómo funcionó su cuidador anterior, pero hay algo que a veces no tienen en cuenta: si los deseos y necesidades de la otra familia eran diferentes, puede que su opinión no nos sirva. Ante todo, ten en cuenta qué es lo que necesitáis y cuando preguntes verifica que las recomendaciones de otros padres se ajustan a vosotros.

3. Elige bien el tipo de cuidador

Según nuestras necesidades y del tiempo del que dispongamos llega el momento de elegir a un cuidador para nuestros hijos. Puede ser una persona que compartan al 50% el cuidado o bien cuidadores que queramos que sigan instrucciones directas para todas las tareas. En este punto volvemos a otro consejo anterior: hazte las preguntas correctas.

4. Asegúrate de que se satisfaga las necesidades de desarrollo de tu hijo

Así como existen innumerables tipos de cuidadores, los niños son obviamente diferentes de uno a otro, y lo que funciona para un niño puede no funcionar para otro. Como padres debemos enfocarnos en la etapa de desarrollo (bebé, niño pequeño, preescolar, en edad escolar) y comprender lo nuestro hijo necesita de un cuidador durante cada una de esas etapas. Las necesidades de desarrollo de un bebé, por ejemplo, que se debe sostener, sacudir, calmar e interactuar de manera positiva y tranquila, son muy diferentes a las de un niño en edad preescolar que puede necesitar a alguien que pueda correr todo el día. A veces, los cuidadores son maravillosos para una etapa de desarrollo y luego no satisfacen las necesidades básicas durante la siguiente etapa. Y es algo a tener en cuenta.

5. Promueve y comunica las necesidades de tu familia

El cuidado de los niños es uno de los trabajos más importantes. Los cuidadores, sin embargo, no siempre reciben toda la información de los padres con respecto a las características específicas de cada niño. No importa si una persona lleva cuidando a niños durante 30 años, nunca antes se ha tenido que ocupar de tu hijo. Y por esta misma razón es tan importante comunicarse claramente con el cuidador elegido.

Cuando se trata de ayudar a nuestro hijo, debemos estar preparados para hablar. Algunos niños necesitan técnicas específicas para calmar una rabieta, mientras que otros necesitan ayuda adicional para manejar una situación en particular. La única forma de que los cuidadores sepan estas problemáticas es si los padres se lo dicen. Como padres, os aconsejamos que a los cuidadores les indiquéis lo siguiente:

  • Lo que necesitas del cuidador.
  • Lo que necesitas para tus hijos.
  • Lo que necesitas para ti.

Estas sencillas técnicas ayudan a que las familias eviten los malentendidos y problemas tan comunes que pueden entorpecer la labor de un cuidador, con lo que se puede lograr un excelente nivel de atención.

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